martes, 14 de julio de 2015

Comic: Batman. The Black Mirror


Guión: Scott Snyder
Dibujo: Jock y Francesco Francavilla
Editorial: DC Comics

Con todo lo que me gusta Batman, hacia bastante que no leía una historia potente dentro del "canon" del murciélago, o sea que se haya publicado dentro de alguno de los títulos habituales que salen en USA. Sí, me gustó lo que leí de la etapa de Grant Morrison con todas sus bizarreadas y espero con bastante anticipación los numeritos de "Detective Comics" por Francis Manapul que están saliendo hoy en día... pero desde las excelentes etapas de Greg Rucka y Ed Brubaker no hubo nada que haya dicho "pucha, que bueno esta esto".

Hasta ahora.

"The Black Mirror" no es una saga transcendental que vaya a cambiar para siempre al caballero de la noche (que es más o menos el humo con el que siempre venden el crossover de turno que al año ya es totalmente olvidable) pero si se disfruta mucho por su calidad de guión y dibujo, por su gran construcción de personajes y porque se entiende perfecta por si sola (aunque tiene muchas referencias a ese clásico e historia fundamental de verdad que es “Año Uno”)

Con la elegancia de los guionistas que saben aprovechar la continuidad como una herramienta para la construcción de la historia y no como un escollo que hay que saltear, el guionista Scott Snyder (el mismo de la interesantísima "American Vampire") se mete en la piel de Dick Grayson como Batman y logra una empatía enorme. Dick es un Batman dedicado y profesional pero también falible, emocional y que no tiene problema en reconocer cuando precisa ayuda y pedirla.

Y además Snyder de a poquito, primero como complemento de la historia principal y para la segunda mitad del tomo ya con toda la furia, nos va contando una historia con mucho suspenso, jodida e inquietante que tiene de gran protagonista a James Gordon. Es un policial crudo, muy bien trabajado y bastante sórdido para un comic mainstream que recupera un concepto tirado por Frank Miller en “Año Uno” y del que casi ningún guionista posterior quiso hacerse cargo. Acá Snyder toma la pelota como un crack y lo convierte en una gran adicción a la galería de villanos del enmascarado. Más no voy a decir al respeto pero posta la historia con Gordon rápidamente supera en interés a la primera trama del tomo, la relacionada con una subasta ultra secreta de artículos de villanos y la clase alta de Gotham. No digo que esa historia sea menor pero tiene un cierre medio apurado y se nota que Snyder quería poner pronto toda la leña en la trama de Gordon.

Con tan buen laburo en el guión esto tranquilamente podía estar dibujado por un par de muertos e igual era copado. Pero no, Snyder hasta en eso tiene suerte y le tocan 2 copilotos de lujo. Las historias más vinculadas con Dick están dibujadas por Jock, el mismo de “The Losers” y “Green Arrow Year One”, un grande del claro oscuro que se manda unas puestas de paginas muy atractivas, muy interesantes de seguir y que no aburren en ningún momento. Y el tano Francesco Francavilla, que se hace cargo de la historia de Gordon, no se queda atrás. Su estilo es bien clásico, muy correcto, en la línea de grosos como Eduardo Barreto pero muy solvente y adecuado para el clima de policial noir que propone el guión.

Hoy en día y desde el relanzamiento de los “Nuevos 52” Snyder está a cargo full del murciélago, no solo escribiendo “Batman” sino supervisando otras historias como "Batman Eternal” con resultados muy mezclados en la calidad de las historias. Pero igualmente nada de lo que haga mal hoy en día me va a borrar el buen recuerdo que me dejo la saga de “Black Mirror”

viernes, 24 de abril de 2015

Comic: Fire. Brian Michael Bendis


Guión: Brian Michael Bendis
Dibujo: Brian Michael Bendis 
Editorial: Marvel/Icon

Hoy en día a Bendis todos lo conocen por "Avengers", "Ultimate Spider-Man" y varios títulos de superhéroes que le generaron el amor u odio de cientos de fans; es el guionista estrella de Marvel y además de escribir los títulos principales tiene influencia directa en los argumentos de varias serias más. Y como si fuera poco recientemente se estreno una serie de “TV” (en realidad es para ver en Playstation) basada en una de sus propias creaciones, “Powers”.

Pero hace apenas quince años el quía publicaba en editoriales muy pequeñas historias breves, hechas a pulmón (guión, dibujo, tinta y hasta letras) y con un marcadísimo corte realista. “Fire” fue publicada primero como dos numeritos en Caliber, llamó bastante la atención de la crítica para que empezaran a mimar al pelado (cuack), fue republicada en TP por Image (con retoques y correcciones del propio Bendis) y ahora Icon (el sello de títulos creator-owned de Marvel donde Bendis mudó su serie “Powers”) la reedita nuevamente.

¿Esta buena? Ni. La historia prometía mucho, revelando data jodida de la CIA (aparentemente basada en info real juntada por Bendis) pero al final no muestra nada que ya mas o menos no conozcamos  por pelis como “El buen pastor” o “El discípulo”. Pero bueno, supongo que si tiraba un dato posta o mostraba algún personaje que no fuera ficticio Bendis se arriesgaba a despertar un día bajo tierra.

Así que el argumento se centra cien por ciento en el protagonista, un estudiante de ciencias políticas reclutado por la Agencia, y vemos todo desde su perspectiva tirando a parcial: el reclutamiento, entrenamiento y las primeras misiones en campo donde empieza a ver que no todo es como se lo vendieron. La trama está bien llevada, sin grandes giros sorpresa pero manteniendo el interés por ver que será de la vida del pobre Ben, un personaje muy bien construido. Y me parece que el final, que varios van a putear, va muy en sintonia con la atmósfera espesa que propone la historia.

Una de las cosas que más me llamó la atención en este laburo primerizo son los larguísimos captions con los monólogos de Ben. También hay unos cuantos diálogos afilados pero gran parte del desarrollo, data importante para seguir la historia y que no siempre tiene relación con lo que se muestra en los dibujos, esta toda en esas cajitas enormes. Bastante distinto del Bendis más conocido y famoso que pone toda su fuerza en los diálogos cool. Me imagino que leer todo esto con las letras de la primera edición que eran espantosas debía ser un suplicio importante.

El dibujo en blanco y negro es otro tema. Tiene cientos de defectos a la vista: los rostros de todos los personajes son muy toscos, dignos de un dibujante de fanzine que admira a Jim Steranko y mete mucha referencia de fotos y tramas mecánicas… pero cumple con la historia, no confunde y lo que le falta en técnica Bendis lo compensa con algunas puestas de páginas muy interesantes. En particular hay una viñeta donde a un personaje le vuelan la cabeza fundida en un BANG que me quedó muy marcada por su diferencia de calidad con el resto de la obra.


"Fire" no es fundamental, no le va a cambiar la vida a nadie pero sin duda es un trabajo hecho con mucho amor por un autor que llegó a ser muy groso. Sobre todo cuando empezó a usar otros dibujantes.

jueves, 23 de abril de 2015

Comic: Sandman Presents. The Furies


Guión:
Mike Carey

Dibujo: John Bolton
Editorial: DC/Vertigo

Que “Sandman” fue fundamental (y sigue siendo) para Vertigo nadie lo niega pero cuando llegó un momento donde hasta los personajes más secundarios del elenco suplente de la serie tenían su propia miniserie o especial…. Bue, ¿cómo que se fue la mano con el curro, no? Hubo algunas historias buenas, muchas olvidables y otras que por ahí tuvieron un perfil bajo y casi desapercibido pero que valen la pena leer. “The Furies” entraría en esa tercera  categoría.

Una de las contras con las que tiene que lidiar el guión de Mike Carey (guionista de varias miniseries de “The Sandman Presents….” que terminó escribiendo una ongoing completa dedicada a Lucifer) es que la protagonista, Lyta Hall, es de esos personajes que durante años estuvieron flotando en un limbo entre sus raíces superheroicas y las vueltas de tuerca que se les ocurrieran a los genios británicos en Vertigo; conceptos como Doom Patrol, Animal Man, Swamp Thing, Shade y otros tuvieron su mejor época con los guiones de Moore, Morrison, Gaiman y cia. pero también complicaba a los guionistas con una pregunta que según pasaban los años (y los editores) cambiaba un toque la respuesta: ¿el DCU y Vertigo son el mismo universo?¿Constantine convive con Superman? Y en el caso de Lyta Hall.... ¿como guionista me hago cargo de que Lyta es hija de la Wonder Woman de la Golden Age?

En el caso de Carey responde de taquito: se concentra en contar una historia fuerte, bien balanceada entre el drama intimista que atraviesa Lyta por la perdida de su hijo Daniel y por otro lado una saga más tirando a épica, que involucra a los dioses griegos y las Furias, esas entidades que representan la venganza y fueron fundamentales en la saga “Las benévolas” de la serie madre. O sea cero superheroes. Pero igual Carey es muy piola y va tirando pequeños guiños para los lectores avivados (o demasiado hinchapelotas), como un cuadro donde se ve a Lyta en traje con sus compañeros de Infinity Inc. o comentarios del tipo "soy muy fuerte, lo saque de mi madre"

La historia al final no sera supertrascendente ni nada pero esta bien llevada, no aburre y tiene excelentes caracterizaciones de Lyta y los secundarios creados por Carey para la ocasión.

Pero lo que realmente me acercó a "The Furies" en primer lugar no fue el cebamiento con Sandman sino los dibujazos de un groso, el maestro John Bolton, que acá se deja la vida en un trabajo pintado al ciento por ciento y no un mix de técnicas como en "User". Es cierto que muchas de las viñetas parecen demasiado estáticas o muy basadas en fotografías pero la puesta en pagina, los monstruos de pesadilla, los acrílicos y los colores hermosos que usa... ufff, perdón, empiezo a hablar de Bolton y ya me emocionó.
Una pena que casi al toque que salió esta graphic novel DC presentó otro regreso de Lyta, esta vez en modo superheroico, bien en el universo DC tradicional y en las paginas de JSA, con una historia que ni a palos deja lugar para incluir la versión de Carey. Lo cual en sí no importa porque la obra de Carey y Bolton se la rebanca por si sola y se la recomiendo a cualquier fan de Sandman, de Bolton o simplemente de las buenas historias. Ahora tengo que tratar de conseguir otro laburo en conjunto de esta dupla, "God save the Queen", que según tengo entendido también se conecta con la mitología de Sandman.

lunes, 6 de abril de 2015

Comic: Marvel Team-Up Spiderman Volumen 2 Numero 1


Guión: Bill Mantlo
Dibujo: Sal Buscema y John Byrne
Editorial: Panini España (contiene Marvel Team-Up Annual 1 y 53 al 55)


La verdad, la verdad, que bien debería vender Spider-Man en los 70’s para que Marvel bancara este título que duró 150 números.

Obvio es injusto de mi parte juzgar toda la serie por solo los cinco números de este tomito de Panini y de hecho esta buena la idea si usaban la espalda exitosa del arácnido para hacer aparecer personajes menos exitosos o segundones de la editorial que no tuvieran serie propia. Pero los guiones… mamita… no son terriblemente malos pero están muy basados en la machaca y apenas hay lugar para un mínimo de caracterizaciones. Y lo peor es la fuerza que tienen la casualidad y las coincidencias en el devenir de las historias. Todos los números arrancan igual: hay algún quilombo que ya involucra al personaje invitado o en su defecto llega a dicho bardo junto con Spidey que JUSTO pasaba por ahí; patada va, piña vuelve, por un microsegundo ganan los villanos, hacen ese stand-up recontra trillado donde explican todas las motivaciones y planes, los héroes se recuperan, le ganan al malo y por alguna razón (casi siempre boluda) Spider se va al siguiente quilombo con el siguiente invitado. FIN

¿Un poquito repetitivo, no? Es posible que esta formulita sea la base de casi el 70% de los comics de superhéroes pero dependiendo de la habilidad del guionista con los diálogos, la chispa entre personajes, los momentos dramáticos, etc. el lector va a notar más o menos la presencia de ese esquema. Y lamentablemente a los guiones de Bill Mantlo se le nota a 10 kilómetros. Ojo, el tipo tiene oficio y usa tres o mas páginas por historia para justificar la presencia de X personaje en tal lugar o los saltos de Spider-Man de aventura a aventura pero igual se siente muy forzado.

Empecemos el análisis capitulo a capitulo. La primera historia es un anual donde Spidey se encuentra por primera vez con los X-Men de Claremont (de hecho el patriarca mutante figura como argumentista) para volar todos juntos de CASUALIDAD sobre el lugar donde hubo un accidente nuclear; la amenaza tarda en aparecer pero de alguna forma está basada en la mitología hindú y eso me hubiera gustado verlo desarrollado un toque más. Pero el guión perdió tanto tiempo presentando un elenco de físicos que no cortan ni pinchan en el resto de la trama que cuando aparecen los antagonistas ya quedan solo páginas de piñas y resolución del quilombo. De hecho la presencia de unos científicos al pepe la resuelven en un dialoguito al pasar en la última viñeta. El dibujo de Sal Buscema apenas correcto, cada vez me afirmo más en que era de los dibujantes más flojitos de esa época en la Casa de las Ideas.

Segunda historia, la más larga porque son dos episodios y la más berreta. De casualidad (que raro) Spidey al volver con los mutantes de la historia anterior pasan por un pueblo donde esta Hulk (que también llegó un rato antes "justo pasando por ahí”) peleando con un tipo mitad cabra, mitad hombre, onda Pan pero tan fuerte como el gigante esmeralda. ¿Se explica quien es este personaje llamado Woodgod y porque el pueblo esta vacío? Digamos que sí porque lo mencionan en algunos diálogos pero en realidad hay que leer la "Marvel Premiere" 31 para saber bien como es el bardo. Por lo visto en esta época era muy común que una saga se desarrollara en varios títulos; ese recurso a mi en particular me parece bastante choto, sobre todo si la buena gente de Panini no imprimen dicha revista previa y al leer esto todo tiene un aire “ehh, me perdí el principio de la peli”.

Agreguemos que tanto Hulk como Woodgod hablan todo en tercera persona y parece un comic escrito por Riquelme. Me bancó un personaje mono neuronal cada tanto pero dos por historia ya es mucho. Lo mejor es disfrutar del dibujo de John Byrne y no darle mucha bola a la trama porque es para pegarse un tiro.

Ultima historia y la mejorcita del tomo sin ser gran cosa. La situación de la saguita anterior lo deja a Spidey en un cohete en apuros, justo pasaba por ahí Warlock (¿¿ven a lo que me refiero con la casualidad??) para salvarlo y se meten en una pelea bastante grosa contra el Stranger, un villano  groso de Marvel. Y obviamente estando Warlock en el tema también aparecen las gemas del Infinito y hasta es la primera aparición del Gardener, otro ser cósmico pulenta. O sea que hoy en día seguramente la trama de esta historia daría para todo un TP hasta con algún crossover pero bue, por suerte en esta época no abusaban y Mantlo cierra todo con dignidad en un solo numero.


A ver cuando empiezo con los Essential de X-Men que ahí si esta la papa más fina de los 70 de Marvel con Claremont, Byrne y muchos más haciendo magia. Esta serie de team-ups quizás era simpática por momentos pero este tomito me demostró que es para leer muuuuuy de vez en cuando.

jueves, 19 de marzo de 2015

Comic: DC Comics Presents Batman - Urban Legend



Guión: Bill Willingham, Devin K. Grayson y A. J. Liebermann
Dibujo: Greg ScottTom FowlerJean-Jacques Dzialowski
Editorial: DC Comics (originalmente publicado en Legends of the Dark Knight 168 y 177-179)

Batman como buen icono cultural que es, guste o no, es uno de los personajes con más versiones hechas. Guionistas, artistas, animadores, cineastas y hasta músicos, es muy raro no encontrar a alguien que de una forma u otra no quiera hacer algún aporte a los mitos del personaje. Así que no es nada raro que a fines de los 80’s, en plena batmanía, DC habilitará una colección exclusiva para ese fin, “Legends of the Dark Knight”, donde autores de los más diversos palos del ambiente comiquero pudieran contar la historia que se les diera la gana con el encapotado sin tener problemas con la continuidad o lo que hicieran los demás autores en las series principales.

La primer época de la serie fue muy buena, con grandes autores haciendo aportes que en algunos casos hasta se tuvieron en cuenta a posterior, pero con el correr de los números la oferta de “campeones del comic” se iba agotando y la serie se convirtió más bien en un semillero, un lugar donde la editorial podía probar nuevos artistas antes de darles otros encargos. El tomito que voy a reseñar hoy tiene cuatro historias que se ajustan perfecto a esta etapa por lo general más verdulera de la serie.

El comienzo es lo mejor, un unitario escrito por Bill Willingham (“Fables” entre cientos de cosas más) donde Bats por alguna razón pierde la memoria. La historia tiene buen ritmo, es divertida, redondita y muy Eisneriana en la vuelta de tuerca del final. El dibujante, Tom Fowler, es correcto, con buena narrativa, muchos toquecitos de Paul Pope en ropas y fondos y medio chungo en algunos rostros. Igual gráficamente es lo mejor del tomito.

Siguen dos capítulos de una saga que me pinta que fueron escritos por Devin K. Grayson (“Gotham Knights”, “User”) para la revista de Catwoman y vaya uno a saber porque terminó acá: el traje de Selina, su actitud como vigilante del East End (el barrio más jodido de Gotham), todo coincide con la época en que a la gata la escribía Ed Brubaker. En este caso de alguna forma Selina se entera que la mafia china tienen un camión lleno de prostitutas inmigrantes que se están por quedar sin aire, Batman también pero como no quiere meterse directamente en los problemas de otro vigilante (como si alguna vez tuviera ese respeto, que lindo chiste) se disfraza de Matches Malone, una identidad que usa para moverse en los círculos criminales. La idea es simpática pero esta estirada al mango con escenas de peleas muy redundantes del tipo “atacamos a los malos, uno se escapa, lo sigo hasta el siguiente nivel y así”. Lo más atractivo es lejos la química entre Malone y Selina ya que esta no sabe que es Batman. Como es habitual en los guiones de Grayson las tramas hacen agua pero los diálogos y las caracterizaciones son copados. El dibujante elegido, un tal Jean-Jacques Dzialowski, es muy flojito, apenas un poco más digno que el dibujante de la siguiente historia.

Y llegamos al capítulo más flojo, un unitario que cuenta una historia… que ni siquiera entiendo como es importante a Batman. Según las descripciones que encontré en la página de DC es el origen de Fat Man y Little Boy, dos villanitos menores que aparecieron en la saga “Broken City” de Azzarello y Risso. La verdad que ni a palos los veo parecido: Fat Man es un gordo luchador de sumo y Little Boy una minita karateca rejodida. NADA parecido a esos personajes figuran en esta historia. Pero bue, pongamos que eso fue un error de las descripciones, igual tampoco me cierra el capítulo para nada; el guión de A. J. Liebermann (guionista de Bats durante la época del crossover “War Games”) arranca en el presente con dos personajes, cuenta un flashback en Japón que parece medianamente interesante, con elementos de corrupción política y policial y cuando vuelve al presente seguís sin entender un carajo de quienes son estos personajes o como llegaron ahí. Que el dibujante, un tal Greg Scott, dibuje a todos los personajes iguales no ayuda para nada a aclarar la confusión. Está bien que uno en joda dice “los chinos son todos iguales” pero Scott se lo tomó literalmente.

En conclusión, es un tomito que por la historia de Willingham se hizo agradable de leer pero me hubiera comprado solo ese número de la revista original y salía ganando.

jueves, 12 de marzo de 2015

Comic: Planetary. All Over The World - The Fourth Man


Guión: Warren Ellis
Dibujo: John Cassaday
Editorial: DC/Wildstorm (publicado originalmente como Planetary 1-12)


Otro comic que hacía años que no leía y ahora redescubrí. La diferencia con “Hellblazer” es que “Planetary” desde el vamos me había parecido espectacular pero cuando lo leí por primera vez fue en edición española, numero por numero,  y se me cortaron al toque las posibilidades de conseguirla. Hoy en día con los tomitos en ingles es otro cantar. Y lo mejor es que me gustó aún más todavía.

“Planetary” es el nombre de una organización con varias sucursales en todo el mundo, un jefe que nadie parece conocer apodado “el cuarto hombre” y un equipo de campo principal de tres personas con habilidades muy especiales (los protagonistas, bah) que se dedican a investigar los casos más raros y misteriosos del mundo. ¿Suena loco? Más loco aún son los casos que investigan. Como un muy acertado Alan Moore pone en la introducción, el grupo de Planetary son arqueólogos no solo de lo fantástico sino de la ficción universal en sí misma; todo lo que investigan son versiones apenitas distorsionadas de los más grandes iconos de la ficción, de sus historias y hasta de sus creadores. Pero el guionista Warren Ellis no solo les rinde homenajes a esas creaciones sino que las cuestiona, desmenuza como funcionan y las reconstruye pieza a pieza para hacer algo nuevo y único. ¿Qué pasa cuando Godzilla y los otros monstruos japoneses se quedan sin alimento? ¿Qué pasa cuando los héroes pulp de los 40’s casi son arrasados por los superhéroes de los comic books? ¿De dónde vienen los fantasmas vengativos de Hong Kong?

Ya que hablamos de “Hellblazer”, a modo de ejemplo, en un capitulo muere “Constantine” (entre comillas porque acá no se llama así pero sabemos que ES Constantine) y renace como “Spider Jerusalem”, el protagonista de “Transmetropolitan”, otra gran serie del mismo guionista. De ese tipo de guiños brillantes “Planetary” está lleno aunque llamarlos solo guiños es quedarme muy corto, algunos de estos homenajes quedan solo en un capitulo unitario pero la gran mayoría pasar a formar parte de un argumento mayor que Ellis va rebelando con cuenta gotas, ese que tiene que ver con la identidad del cuarto hombre (que se rebela al final del segundo tomo) y con una versión siniestra de los cuatro fantásticos que pintan ser los grandes villanos de la serie.

Y de yapa, como si le faltara algo, a través de esta serie y otras dos (“Stormwatch” y su sucesora, “The Authority”) Ellis le dio una gran coherencia interna al universo Wildstorm, metiendo conceptos como el copo de nieve para describir al multiverso (mil veces más imaginativo que el limitado número de 52 universos que maneja DC hoy en día), el Bleed (la materia entre universos) y los individuos nacidos a principios del siglo XX como un “antivirus del mundo” (como Elijah Snow, miembro de Planetary, y Jenny Sparks, líder de The Authority), una idea muy similar a la que tuvo el escritor Philip José Farmer para vincular los orígenes de Doc Savage, Tarzan y varios personajes más que tienen sus correspondientes homenajes en “Planetary”. En definitiva detalles pero que en su momento ayudaron a darle sentido a una línea editorial que ya había arrancado a los ponchazos en Image y que se encontraba bastante caótica al separarse y unirse a DC.

Y como si a esta serie le faltara algo tiene un artista que no solo acompaña los guiones a la perfección, sino que hace un laburo tan pero tan groso que si a “Planetary” le borras los diálogos o se miran páginas sueltas sin tener idea de que se trata, igual te vuela la cabeza. La narrativa, la composición visual, las portadas que van mutando acorde a la historia del capítulo en cuestión… todo está controlado milimétricamente por John Cassaday en el mejor laburo de su carrera, incluso superior a “Astonishing X-Men” con Joss Wheddon. Y los colores de Laura Martin también acompañan a la perfección.

En conclusión “Planetary” es un clásico moderno y una obra maestra hecha con mucha pasión por sus autores.