martes, 27 de junio de 2017

Comic: Codename Babetool

Guión: José Luis Gaitán
Dibujo: Walther Taborda
Editorial: Deux Graphica Studio (publicado originalmente como ‘Babetool’ #1-2, editorial Mutant Generation)
Formato: Tomo de 96 páginas, 16x23, blanco y negro con tapa color y solapas

El 9 de enero de este año Argentina perdió uno de sus muchos talentos comiqueros, un artista que desde hace años la venia pegando en el mercado franco-belga haciendo lo que más le gustaba: comics con mucha acción y maquinarias, en un montón de géneros. Así que como homenaje quería leer algo de Walther Taborda y… ‘Babetool’ es lo que tenía a mano.

Se trata de una saga mezcla de ciencia ficción distópica, muchos toques de cultura japonesa, artes marciales y tiros. También tiene un grupo de rebeldes recool y vestidos de cuero que pelean… ¿contra un régimen tiránico? ¿Una invasión?.... no estoy seguro porque la ambientación es muy vaga, solo aclaran que los malos se llaman “amanecer” y hacen del mundo un lugar muy feo, así que hay que pelear contra ellos. Ese sensación de oscuridad argumental, de no saber bien por dónde van los tiros, puede ser intencional porque hay una reflexión sobre si los “buenos” lo son realmente cuando no pueden proteger al inocente; ese detalle, algún dialogo simpático (escrito en argentino criollo, como debe ser) y algunos aspectos del dibujo son lo que más zafa de este primer (y hasta donde sé único) tomo recopilatorio.

El resto del argumento es una seguidilla de lugares comunes y personajes estereotípicos, que encima queda con el final abierto, esperando una secuela que tengo entendido que Gaitán probó serializar en una revista de videojuegos y en algunas páginas web. Una lástima porque hay una semilla, un potencial de que ‘Babetool’ bien desarrollado y publicado con continuidad podría ser un producto copado. Y una pena extra porque Gaitán es muy buen dibujante.

Sobre el dibujo de Taborda también esta complicado el tema: los rostros de los personajes son muy estáticos, muy duros, les falta la expresividad que sugieren los diálogos. Pero atenti, el dibujante explota a full la idea de hacer un “manga nacional” y la narrativa, los fondos, las escenas de acción están muy bien. Podría criticar que hay un poco de abuso de las tramas mecánicas pero me parece que fueron muy dañadas por la impresión y el pasaje a blanco y negro, ya que el comic original era a color. Y sí, si esto es un libro editado por el infame Pablo Muñoz en algún lado tenía que notarse.


En general ‘Babetool’  es un trabajo gráfico muy potente, con mucha personalidad y que entiendo que a Taborda le sirvió como presentación para empezar a laburar con editoriales internacionales. Me parece perfecto porque sin duda se lo merecía, sobre todo para tener la posibilidad de lucirse con mejores propuestas.

lunes, 26 de junio de 2017

Comic: John Constantine, Hellblazer Volumen 10

Guión: Paul Jenkins
Dibujo: Sean Phillips y Al Davidson
Editorial: Vertigo / DC Comics (originalmente publicado como ‘Hellblazer’ 97 al 107)
Formato: Trade Paperback, 288 páginas, color.


Opalala, revisando veo que la ultima reseña en el blog de Hellblazer era de la etapa escrita por Jamie Delano. Así que me saltee el final de Delano, todo lo de Garth Ennis, la muy berrata saga escrita por Eddie Campbell y el comienzo de Paul Jenkins. Sepan disculpar y no lo tomen para nada como un parámetro de calidad, de hecho sacando lo de Campbell todo el material es de bueno a excelente.

¿En qué situación nos encontramos a  nuestro mago británico favorito al comenzar este tomo? Como siempre bajó la espada de Damocles: una vez más logro zafar de caer en las garras de The First of the Fallen (lo más parecido a un archivillano) y está tratando de ser un buen tipo pero a esta altura es bien claro que simplemente lo de la buena onda no es lo suyo, más cuando ya tiene la confirmación de que cuando muera ira al infierno, no importa lo que haga. Es muy interesante la construcción de Constantine que hace Jenkins: es manipulador, carroñero y tan humano como lo pintaron Ennis o Delano pero reconecta más con el lado de la magia, se codea más con entes sobrenaturales e incluso se desarrolla un lado más de detective, de investigar e interpretar las señales mágicas. Queda bien claro que las formas de zafar de John no son simple labia sino saber cómo manejar ciertos aspectos paranormales; sin ir más lejos en el primer arco de Jenkins fue fundamental la legendaria (a esta altura de la serie) sangre de demonio, en cierta forma toma un rol central en este tomo y me juego a que volverá a ser importante dentro de dos tomos cuando concluya la estadía del guionista australiano en la serie.


Otro cambio importante con Jenkins es que los guiones vuelven a ser más oscuros, crípticos y angustiantes, con muchísima voz en off, tanto omnisciente como del propio John. Hay toques de humor pero quedaron lejos las charlas de bar de Ennis o elementos más cotidianos como la mafia o la política. Eso sin descuidar un elenco “civil” que como ya es costumbre conocen a John desde siempre (aunque nunca hayan aparecido o sido nombrados antes) y que posiblemente varios no lleguen vivos al final. Igual ojo, Jenkins es mucho más cuidadoso con la continuidad de la serie que Ennis y en vez de arrancar con borrón y cuenta nueva retoma muchos secundarios y situaciones ya establecidas; el capitulo aniversario (Hellblazer #100, ‘Sins of the father’) es una gran muestra del respeto de Jenkins por los escritores anteriores y una pieza fundamental del folklore constantiniano.


Creo que el capítulo más “ennisado”  de este tomo sea el de los Hooligans, muy bien dibujado por el suplente Al Davidson. Los otros nueves capítulos están dibujados por un inglés que ya jugó un montón de veces como suplente en la serie, pero que a partir de acá va puliendo cada vez más su estilo, trabajando sus fallas (a veces esas caras… pfff) a favor y logrando cada vez mejores climas y narrativas. Este caballero se luce en particular con los paisajes infernales de la trilogía ‘Difficult Beginnings’ pero también la rompe con los cambios de estilo en el primer capítulo, el de esa charla en el bosque que es mucho más importante de lo que parece. En estas revistas empieza la leyenda de Sean Phillips y hasta Brubaker no paramos. Y no hay que ignorar que el colorista es casi siempre  Matt Hollingsworth, un verdadero mago del color.




Espero leer pronto los tomos que faltan de Jenkins y no quedarme distanciado tanto tiempo de este personaje genial para leer pero pésimo para tener de amigo en la vida real.

viernes, 23 de junio de 2017

Comics: Liga del Mal Volumen Volumen 1 al 3

Guión: Liga del Mal (Gerardo Baró, Ricardo "Lamonicana", Pablo Tambuscio, Diego Simone y Patricio Plaza) con Manu Perotti y Diego Tripodi
Dibujo: Liga del Mal
Editorial: Llanto de Mudo (tomos 1 y 2), LocoRabia-Grupo Belerofonte (tomo 3)

Esta es la entrada 200 del blog, nada demasiado impresionante con tantas pausas entre entradas pero un logro personal importante: ni en fotolog, blogs de MSN o Facebook creo haber escrito tantas notas. Y para celebrarlo no se me ocurre nada mejor que reseñar los tres tomos de ‘Liga del Mal’, una de las antologías nacionales de mejor nivel.



La Liga del Mal es un grupo de seis artistas todo terreno (Gerardo Baró, Tony Ganem, Ricardo “Lamonicana”, Patricio Plaza, Diego Simone y Pablo Tambuscio) que en el 2012 se juntaron en un chat de Facebook a boludear entre amigos y de repente estaban produciendo historietas, una página por semana cada uno, con temáticas e historias independientes de lo que hacían los demás. Cada vez que se completaba un ciclo de historias se recopilaba en libros, primero por la añorada Llanto de Mudo y este año, el tercer y último ciclo, por LocoRabia junto con el grupo Belerofonte.

Una aclaración importante es que si esta reseña cumple un poquito su objetivo quién  la lea saldrá corriendo como loco a buscar los tres tomos y se encontrará con que el primero esta agotado mal. Tranqui, no es necesario para leer los dos siguientes y esta todo online en el Facebook del grupo.





Arrancó con Tony Ganem (colaborando con Manu Perotti en guión) que es el único que rompe el molde: sus tres historias se entienden perfecto por si solas pero tienen los mismos protagonistas y mundo, lo que le da cierta continuidad. Es una minisaga que se toma en solfa todos y cada uno de los clichés del género de espada y brujería: el aventurero, la aldea azotada por un monstruo, las tabernas, los dragones, todo pasado por un tamiz de burla que ya arranca con el protagonista, un pequeño pollo. ¿Sera un guiño a la saga de ‘La Mazmorra’ de Joann Sfar? Ni idea pero es muy divertido y muy bien dibujado, sobre todo el capitulo del tomo 2 donde Ganem usa dibujo y color tradicional en vez de digital.




Otro que cambia un montón su estilo de dibujo, cada vez a una línea más depurada, es Diego Simone. Su primera historia, ‘El horror sin nombre’, es paranoica, zarpada en gore, graciosa y ambigua en la interpretación, ¿esta pirado Fermín, el niño matador de demonios disfrazados, o no?

La segunda historia de Simone también se aproxima a una variante del terror más o menos conocida, la del grupo familiar retorcido, morboso y lleno de secretos y el misterioso extraño que llega para complicar u arreglar los quilombos. El protagonista, apodado “el Muerto”, es casi un Dyango de lo sobrenatural, incluso arrastrando un ataúd por todas partes. No está mal pero tampoco tiene algo que me volara la cabeza, se me hizo un poco intrascendente.

Sin duda la joya del diamante de Simone es justamente ‘Las perras diamantes’, una de ciencia ficción muy ciberpunk, muy psicodélica, sarpada en sexo y con una narrativa y puesta en pagina alucinantes. Si ‘Guro’ (la obra de Simone editada por Szama Ediciones) es la mitad de buena seguro es increíble.




‘Rey del terror’ de Gerardo Baró es un hermoso homenaje a 'Ultraman', 'Godzilla', 'Power Rangers' y cualquier otra bomba mental que nos tiraran los japoneses en nuestra infancia. El dibujo es limpio, caricaturesco y espectacular. La vuelta de tuerca al final que además explica todo es genial.

Para el segundo libro Baró en vez de tocar un solo género hace un mix, una trama similar a la historia de Orfeo (el músico que baja al inframundo buscando a su amada, sino lo conocen hay que leer ‘Sandman’, carancho) pero contada en clave de Western mexicano. Cuando la leí la disfrute mucho, cuando entendí a que referenciaba más aún.

La ultima parte de Baró, ‘Rey de la ruta’, es la dibujada en estilo más cartoon, bastante reminiscente de Kyle Baker, y con mucho humor (el uruguayo es glorioso). Tiene emoción, acción, todo. Baró es uno de los artistas que pega tres gemas de corrido.




Lamonicana arranca con ‘2 Deaths’, una historia llena de referencias: el protagonista es un pseudo Spirit de Will Eisner pero más pasado de rosca, hay una reflexión sobre la evolución del comic mainstream yanqui y el villano es Jorge Porcel, así de una, nuff said. Los detalles son geniales; por ejemplo, que varias onomatopeyas son los apellidos de los otros dibujantes de la Liga (hay varios guiños cruzados a lo largo de los tres libros)

La segunda trama “lamonicana”, ‘Dios Devorador’ me hizo reír un poco pero no me pareció gran cosa.

Al igual que Simone es en la tercera oportunidad donde pone todo y gana como un campeón: ‘Video-home, pesadilla analógica’ es ganchera, creíble, inquietante y es imposible que no guste si alguna vez alquilaron un película en un videoclub. Netflix, shame on you.




Pablo Tambuscio es otro que hace tres tiros perfectos: ‘Taipei’, ‘Marina’ y sobre todo la brillante ‘Post Mortem’ son tres tramas escalofriantes, con personajes muy queribles, muy bien caracterizados y por lo tanto que generan mucha preocupación lo que les pase. El dibujo y el color es brillante, muy expresivo y detallista.



Por último me queda Patricio Plaza, cuyas tres historias tienen en común un peso importante de las religiones y sobre todo una evolución fundamental de sus protagonistas. ‘Orgón’ es muy delirante, de ‘Homúnculo’ no terminó de entender la vuelta de tuerca y ‘La logia blanca’ funciona muy bien como metáfora de la aceptación de la identidad sexual. El dibujo en los tomos 1 y 2 me pareció un poco apresurado y descuidado pero en 'La logia....' esta mucho más prolijo y refinado.

Se nota que todos los miembros de la Liga pusieron lo mejor, metieron todas sus fichas (sobre todo en el tercer tomo) y terminaron cerrando no una sino tres antologías divertidas, bizarras, muy espeluznantes por momentos y de un nivel de calidad altísimo. Sin duda una gran vidriera de autores a tener en cuenta.

miércoles, 21 de junio de 2017

Comic: Pyongyang

Guión y dibujo: Guy Delisle
Editorial: Editorial Común (edición original: L'Association, año 2003)


Y por fin después de años de escuchar las virtudes de Guy Delisle le entre a una de sus obras más conocidas, ‘Pyongyang’, que al igual que ‘Jerusalén’ o ‘Shenzhen’ son relatos autobiográficos de los países donde lo mandan por trabajos en estudios de animación.


Lo primero que me cautivo de ‘Pyongyang’ es la habilidad del autor canadiense para engancharte y hacer que leas página tras página de…. prácticamente nada. O sea, el tipo te cuenta, por ejemplo, como lo llevan a recorrer un museo y a un picnic, no que lo confunden con un delincuente o algo que parezca más “emocionante”; pero igual jornada tras jornada, cada mini relato es como una aventura que te saca sonrisas y al mismo tiempo te preocupa un toque, después de todo la capital de Corea del Norte debe ser uno de los ambientes más pesadillescos de la sociedad humana: una ciudad a oscuras para ahorrar energía eléctrica, aislada totalmente del resto del mundo, casas donde es obligatorio tener el retrato del actual presidente y de su padre, en todos lados se ve y siente un gobierno totalitario que controla todo con un nivel de propaganda tan grande, absurdo y dantesco que hasta Orwell tendría problemas imaginándolo.


Delisle se toma todo con humor, no hace bardo ni intenta armar una revolución pero le saca todo el jugo al continuo choque cultural que experimenta, no solo con los norcoreanos sino juntando experiencias y relatos de otros viajeros. Es excelente la unión de todo con reflexiones, viñetas explicativas y hasta “juegos” para interactuar con el lector.


Con tantos elementos en el guión, con tanto para contar, Delisle usa una cantidad importante de viñetas por paginas pero como el dibujo es muy simple, cartoon y expresivo hace la lectura muy llevadero. Eso sí, los fondos en las viñetas más grandes o cuando quiere que el lector experimente el mismo asombro que él son muy detallados, por ejemplo cuando va a ver la estatua gigante de Kim Il-Sung. Y para ser una historia llena de personajes de rasgos orientales, no hay dos iguales, más ayuda aún para seguir fácil el ritmo y no perderse.

Una mención aparte para la edición argentina de Editorial Común, traducida por Astrid Liliedal, muy correcta en los diálogos coloquiales, sin recurrir al horror del neutro pero tampoco mandando expresiones salvajes o demasiado fuera de contexto.

Estoy encantado con este primer viaje junto a este genio y espero que vengan muchos más. 

lunes, 19 de junio de 2017

Comic: Kormákr

Guión: Damián Connelly
Dibujo: Nicolás Nieto
Editorial: Atmósfera



 Tal como prometí me toca hablar del tercer trabajo de Damián Connelly que leo de corrido. Si algo me queda más que claro es que Connelly trabaja muy de cerca con los dibujantes y adapta muy bien el tipo de textos y diálogos a la propuesta visual. En el caso de ‘Kormákr’ hay muchas páginas mudas o con pocos diálogos, muy pensadas para generar junto con el dibujo esa sensación de inseguridad, de la incomodidad de nunca saber muy bien que estamos leyendo.
Pero ojo, esa sensación no es por un guión malo o desorganizado sino porque Connelly y Nicolás Nieto apostaron todo en una saga larga, con muchos elementos policiales y fantásticos de los que este primer volumen es solo una entrada, un piloto en espera del resto de la temporada, haciendo una analogía pedorra con una serie de TV. Comparación que por otra parte no puedo evitar porque ‘Kormákr’ claramente busca ser un ‘Twin Peaks’ comiquero: dos agentes de la agencia Blackwood (que nunca se explica claramente que es, aunque apunta más a una especie de X-Files que a un FBI tradicional) viajan al remoto pueblo de Ludganda a investigar unos casos de muertes infantiles siniestros como mínimo. Obviamente nada de lo que encuentre en la investigación se parece a lo esperado.

Hay escenas forenses, crípticos rollos de film, camioneros enloquecidos, niños más siniestros aún… un montón de elementos que conjugan una historia muy bien llevada, muy dosificada en su suspenso. El detalle de la introducción que aclara que esto transcurre en 1980 y que es la “adaptación” de hechos reales es un detalle hermoso. Y por una vez no me molestaron los diálogos “neutros”.


Lo que si le reprocharía al guión es que esperaba algo de resolución en este tomo y no, parece que todo va para largo, pero confió que los autores no me hagan esperar mucho porque me dejaron muy cebado.


Como ya mencione el dibujo de Nieto es muy climático, muy referente del viejo Breccia y el Dave McKean de ‘Hold Me’, la clásica historia de ‘Hellblazer’ escrita por Gaiman. Los rostros de los personajes son un poco demasiado tiesos para mi gusto, muy trabados en un solo tipo de expresión, pero el trabajo de fondos, tramas y grises compensa mucho y hace de ‘Kormakr’ una serie que Vertigo con mucho gusto publicaría (y cancelaría al número ocho, claro está)

viernes, 16 de junio de 2017

Comic: El Faro

Guión y dibujo: Paco Roca
Editorial: Astiberri (2014, edición original 2005)


Hay autores que con solo ver el dibujo, hojear un poco algún libro… listo, ya me flecharon y me convierto en fan al toque. El valenciano Paco Roca es uno de esos ídolos que tuvo ese efecto de amor loco en mí pero recién ahora leo completo un libro suyo.

Por una vez preferí seguir cierto orden y empezar con un trabajo viejito, previo a convertirse en superestrella del comic español (y mundial), del año 2005 pero reeditado por Astiberri en el 2014 a todo culo y con varias correcciones hechas por el propio autor. En todo lo técnico la edición es impecable.

¿Por qué ‘El faro’ no figuró desde su primera edición entre las grandes obras de Roca? La verdad que no tengo idea porque es genial. Quizás esta muy construido alrededor de la relación de sus dos protagonistas y le falta ese falso sentido de historia épica (o de sensación de la misma) que buscan muchos lectores hoy en día. Como sea me enganche mucho con la historia de Francisco, el joven soldado desolado por los horrores de la guerra, y Telmo, el viejo farero (o torrero, como bien deja claro el prologo que es el termino correcto)  que le da refugio y a fuerza de historias y cebamiento con lugares fantásticos empieza a revitalizar al deprimido carabinero. Porque en el fondo ‘El faro’ no es sobre el dichoso faro, ni sobre Francisco y Telmo; es una historia sobre la pasión y como nos motiva a darlo todo por lo que realmente queremos.


Los diálogos y las personalidades de Telmo y Francisco son creíbles, concisos pero muy humanos; Roca realmente me los vende como personas de carne y hueso por los que siento empatía: me rió y preocupó por ellos, quiero saber qué carajo les va a pasar en la siguiente página y la que sigue y así hasta el desenlace.
El dibujo es una maravilla; con solo la línea negra, un poco de grises y una fuerte presencia de un tono que no terminó de identificar (¿cyan tirando a verde?) Roca crea una atmósfera de inmersión total en la historia, ¿y qué mejor que eso siendo una historia marítima, no? 

Mención espacial para el dibujo en secuencias de flashback o recuerdos de la infancia (e incluso los relatos de Telmo, esos que solo tenemos su palabra)… esas viñetas están “filtradas” por un estilo más cartoon, más grotesco (recordemos que Roca maneja una línea clara muy limpia, simple en apariencia) y con trazos que recuerdan a los libros de grabados.


Recomiendo mucho ‘El faro’, sea o de las obras más conocidas de este autor que ya me tiene agarrado como pez al anzuelo (y no, no puedo dejar de meter frases con el mar)