lunes, 10 de abril de 2017

Comic: Cobalto

Guión: Pablo De Santis
Dibujo: Juan Sáenz Valiente
Editorial: Hotel de las Ideas

‘Cobalto’ es la última obra, hasta el momento, de la dupla Pablo De Santis y Juan Sáenz Valiente, los mismos de ‘El hipnotizador’, reunida con otros trabajos de los mismos autores  en un hermoso tomo de 72 páginas editado por  Hotel de las Ideas.



El problema para reseñar la historia del título es que no puedo contar mucho sin quemarla. Tiene un argumento que a primera vista parece y es simple, de buenos contra malos, casi de videojuego,  dónde el protagonista va subiendo niveles hasta llegar al ultimo level boss. Pero a la vez De Santis maneja muchos elementos: organizaciones conspirativas, experimentos raros, un asesino a sueldo retirado y laburando como farmacéutico… Hay muchos detalles en los diálogos y situaciones de la trama que le agregan una espesura extra y que hace que la lectura se sienta más lenta, que uno vuelva hacia atrás para cazar detalles que se perdieron la primera vez.




El dibujo de Sáenz Valiente se complementa perfecto como siempre con el guión. En esta obra son más importantes las acciones, el ritmo de la historia y la ambientación así que el camaleónico dibujante usa su estilo más cartoon, menos detallista y más cercano a Kyle Baker o los dibujos animados de Tex Avery. Y es la decisión perfecta porque la narrativa es maravillosa, no cuesta nada (y estoy seguro que Sáenz lo pensó así) imaginarse a los personajes en movimiento, como en una película animada. El color también es excelente, jugando siempre con una paleta de dos tonos planos que se apoderan de los gráficos y mutan entre capítulos; la decisión de cada juego tonal acompaña perfecto el ambiente del episodio correspondiente.

Las tres historias breves que cierran el tomo son pequeñas maravillas, fabulas de ficciones dentro de ficciones, con protagonistas que como De Santis señala en un dialogo genial: “no sé si importa que sean felices y coman perdices. El primer deber es existir”. Nuevamente el dibujo de Sáenz muta de estilo entre el cartoon melancólico sin bordes y ese estilo más detallado y realista que usa en ´La Sudestada’, dependiendo la trama.




‘Cobalto’ (tanto su historia principal como los ‘complementos’, sin ánimo de desestimarlos) es un gran comic, una muestra maravillosa del buen hacer de una las mejores duplas que ofrece la historieta nacional.

viernes, 7 de abril de 2017

Comic: American Vampire Volumen 4

Guión: Scott Snyder
Dibujo: Jordi Bernet, Rafael Albuquerque, Roger Cruz y Ricardo Burchielli
Editorial: DC/Vertigo, publicado originalmente como American Vampire 19 al 27


Que serie rara ‘American Vampire’, es un sube y baja de calidad que rara vez logra dejarme satisfecho en la lectura de un tomo. Igual sigo bancando esta serie escrita por Scott Snyder gracias a su manejo de las tramas argumentales, el elenco que varía de una forma muy dinámica y sobre todo por los dibujazos del brasileño Rafael Albuquerque. Por todo eso y el hecho de que Snyder es guionista estrella de DC, no me extraña que sea la serie más larga y con menos riesgo de cancelación que tiene Vertigo en este momento.
Lo que me jode son los números de relleno, cuando es demasiado evidente que Snyder tiene una solo idea que rebusca como estirar y sobre todo cuando las sagas tienen poco contenido y exceso de machaca. En la medida justa no hay problema pero por momentos ‘American Vampire’ es una serie mainstream común y corriente pero con algunos desnudos. El gran problema de este tomo en particular es que las tres sagas que contiene presentan esos defectos.

Antes de seguir, me parece bien hacer una breve sinopsis de la serie para los que no están enganchados. En el mundo de ‘American Vampire’ hay una guerra secreta entre los vampiros, casi todos provenientes de Europa, y el VMS, una organización de caza vampiros. Es así desde hace siglos pero de repente en 1880, por accidente, un bandolero americano llamado Skinner Sweet se convierte en el primer espécimen de una nueva raza de vampiro, más fuerte, sin las vulnerabilidades típicas (el sol, la madera, etc.) y que ningún bando sabe bien cómo enfrentar. Sweet a su vez, en 1925, convierte a Peal Jones, una aspirante de actriz al borde de la muerte. En ese punto arranca la serie mezclando las historias de Pearl y Skinner con las de otros personajes que van tomando importancia y sucesos de la historia mundial (la fundación de las Vegas, la Segunda Guerra Mundial, etc.)

Volviendo al cuarto TP en particular, la primera historia vuelve un poco atrás en la cronología y tiene un planteo interesante por su base en la realidad: año 1871, un barranco y un ejército de cada lado esperando el duelo. De un lado el ejército yanqui con Skinner Sweet y Jim Book luchando juntos, del otro lado una tribu de indios tan desesperados que están dispuestos a buscar una solución mística y mortal. 

Los dos grupos tienen tramas casi independientes, que corren en paralelo y recién sobre el final se conectan. Lo de los aborígenes está bien desarrollado y Snyder presenta otra adición a los vampiros americanos que quizás la retome más adelante. La parte de Book y Sweet sobra por completo, solo se justifica su existencia para darle más grosor a los tres issues que cubre la saga. Para aclarar, Jim Book es el sheriff que logró capturar a Sweet cuando era humano y además es el padre de Felicia, otra de las protagonistas grosas de la serie. Que me cuenten que de chicos con Sweet eran amigos me parece totalmente al pedo y no aporta nada, es un dato rebuscado al nivel de ‘cuando Darth Vader era un nene construyó a C3P0’

Lo que sí es importante de esta saga es que la dibuja por completo el maestro español Jordi Bernet (si, el mismo de ‘Torpedo 1936’), espectacular en las expresiones, la ambientación, los desnudos, los caballos, todo lo que requiere un buen western. Quizás su estilo de vampiro es un poco chocante, sobre todo por estar muy acostumbrados a como los dibuja el brazuca, pero en lo demás da cátedra.

La segunda saga transcurre en 1954 y es puro rock n’ roll, baby, hasta presenta un nuevo personaje con todo la onda lookeado como James Dean. Los dibujos de Alburquerque hacen la narrativa muy llevadera y rápida, además de que los diálogos son muy buenos pero son cuatro números centrados en un personaje, una carrera de autos…. y nada más. Encima el final es bastante anti climático y le quita fuerza al conflicto.

Y por último una historia en dos partes con el vampiro americano más reciente, Calvin Poole. La verdad que Calvin es un personaje bastante llorón y soso pero la historia esta copada, con bastante bajada de línea sobre el racismo y una vuelta de tuerca sobre la mitad que me  sorprendió. Y tiene la duración justa. El dibujo se lo reparten entre Roger Cruz (otro brasilero que en los 90’s dibujó muy feo varias ‘X-Men’ y ahora tiene un estilo muy copado, con muchas cosas de Risso y Muñoz) y el tano Ricardo Burchielli (el mismo de ‘DMZ’)

En conclusión creo que es el tomo más flojo de la serie de los que tengo leídos, pero ya teniendo leído el siguiente puedo confirmar que un tropezón no es caída.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Comic. Gotham Central. On the freak beat

Guión: Greg Rucka y Ed Brubaker
Dibujo: Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander
Editorial: DC Comics (Contiene Gotham Central 23-31)






“On the freak beat” es el tercer volumen de los cuatro libros que recopilan “Gotham Central”, uno de los experimentos más interesantes dentro del mundo de Batman. Aunque similar en propuesta a “Powers” o “Top Ten”, ambas series policiales ambientadas en universos de superhéroes, “Gotham Central” cuenta con la ventaja de tener toda la mitología del murciélago (y del Universo DC) para jugar y mostrar un punto de vista inusual y creíble sobre que sucede, por ejemplo, cuando el Joker realiza un raid asesino por toda la ciudad; en pocas palabras, el día a día (y noche) de personas de carne y hueso que tratan de hacer su trabajo lo mejor posible en la peor ciudad del mundo y tratando de no recurrir a un vigilante del que desconfían.

La serie tiene un ritmo muy interesante, trasladando al comic el estilo de dramas policiales como “The Wire” en la narrativa, diálogos e incluso en la estructura misma de la publicación: pequeños arcos o unitarios centrados en uno o dos personajes del múltiple cast, escritos por uno de los dos guionistas (Greg Rucka y Ed Brubaker, ambos especialistas en temáticas de crimen y suspenso) y sagas más largas, más épicas, donde los guionistas laburan a dos manos. Y “dirigiendo” todo, dándole un feeling visual único a la serie, el gran dibujante Michael Lark, al comienzo solo y ahora ayudado por Stefano Gaudiano.

Este volumen arranca con “Corrigan”, una saga de dos números escrita por Greg Rucka y centrada en los detectives Crispus Allen y sobre todo Renee Montoya, un personaje que existía antes que Rucka llegara a los batititulos pero que el guionista redefinió por completo. Lo que pasa no parece tan importante pero le da impulso a un plot que se venía amasando hace rato, conecta tangencial pero elegantemente  con el horrendo crossover “War Games” y eleva a Esperanza (el inspector de Asuntos Internos) y Jimmy Corrigan (el corrupto técnico de escenas del crimen) a la categoría de grandes secundarios de la serie.

Sigue un unitario potente, consecuencia directa de “War Games”, que demuestra a la perfección algo que la serie vende sutilmente desde el comienzo: Batman es un forro de mierda que se piensa que puede hacer lo que quiere cuando se le canta las pelotas. Está bien, como lector no tengo el lado justiciero del asunto, no sé que llevo al murciélago a mandarse las cagadas que se mandó y que quizás estén justificadas….  Acá me quedó con el punto de vista de la cana y aplaudo a full que el comisionado Akins lo mande a cagar. Otro gran secundario Michael Akins.

Pasa Brubaker al asiento de escritor poniendo el spotlight en Josie Mac, Marcus Driver y Catwoman de invitada. Brubaker por la misma época escribía la serie de la gata así que mete muchas referencias a sus secundarios y entorno (Slam Bradley, el East End de Gotham, etc.) La historia es sórdida, se mete con temas de prostitución, un reverendo nada católico y aprovecha a full el conflicto interno de Mac: es una detective joven, tratando de hacer bien su laburo, mostrar su valor y tiene que ocultar que una habilidad sobrenatural que en cierta forma la ayuda… con trampa. Estos dos capítulos están dibujados por Jason Alexander, un artista muy influenciado por Kent Williams, con detalles muy copados pero con un estilo muy distinto al de Lark y compañía, lo que hace un poco jodido identificar bien a personajes sin mascaras que uno como lector ya se acostumbró a ver dibujados de cierta manera.

Cierra el tomo Rucka con una saga muy copada, con un dilema que obliga a los detectives de Gotham a tener que abrir el juego, a salir de su ciudad, su territorio conocido, para lidiar con un villano superpoderoso que no es de la batigalería. No voy a deschavar más pero la saga se llama “Keystone Cops”, saquen sus conclusiones. El final es un toque anti climático pero Montoya tiene grandes momentos para lucir todos los conflictos que viene cargando hace rato. El dibujo de toda esta saga es de Gaudiano cumpliendo muy bien, luciéndose en escenas de acción y manteniendo una narrativa interesante en las partes más “habladas”, pero guarda la tosca, hay tres entintadores distintos (el propio Gaudiano, Kano y Gary Amaro) imponiendo cada uno un acabado muy personal, creando un poco de “ruido” en la lectura de capitulo a capitulo. Para mi gusto el que más se luce es Kano en el tercer capitulo con un trazo muy limpio y depurado que casi casi parece que lo dibujó Lark.

En conclusión es un lindo compilado, con lucimiento de algunos personajes que no tienen el spotlight tan seguido (Josie ídola total) y apertura de plots que van a estallar con todo en el próximo tomo cuando al GCPD se le viene la Crisis Infinita y el peor mal: el cierre de la colección.

viernes, 3 de febrero de 2017

Comic: Down

Guión: Warren Ellis
Dibujo: Tonny Harris y Cully Hamner
Editorial: Image Comics / edición en español a cargo de Norma Editorial







“Down” es una miniserie del año 2005 creada por Warren Ellis y Tony Harris. Al principio la iba a editar Top Cow, se canceló el proyecto y por fin vio la luz vía Image “central”. Once años después la edición española a cargo de Norma se consigue por chirolas en Argentina, lo que me lleva a pensar que unos cuantos la deben tener presente.

La trama gira en torno a una cana especialista en misiones encubiertas, Deanna Ransome, que le fue muy mal en su último trabajo, por lo que es casi obligada a una misión suicida: infiltrarse en la mafia más jodida de la ciudad y boletear al capo, que también supo ser un yuta encubierto y se volcó al “lado oscuro”.

Todo ese argumento de policías corruptos, gansters, prostitución, etc. estaría muy bueno si se tomara un tiempo para desarrollarse, adquirir forma. Pero Ellis le dedica muy pocas páginas a ese crecimiento y muchas (demasiadas) a los tiros, las persecuciones y otras escenas de acción. Que ojo, están muy bien construidas, con mucha crudeza, gore y buena narrativa pero todo eso es más merito de Harris y su reemplazo, Cully Hamner (colaborador de Ellis en una obra mucho más conocida, “Red”)

Está bien que los comiqueros estamos acostumbrados a tipos que vuelan y monos que hablan así no es problema aceptar que Deanna es muy grosa en su trabajo, que le arman perfecto el primer contacto con los mafiosos…. Pero que todo el laburo de infiltrarse, ganarse la confianza de los capos y los demás conflictos que se presentan se resuelvan (para bien o para mal) en una sola noche…. ¿Ya es como mucho, no? Media pila, Warren, con solo ver una película como “Los infiltrados” es obvio que hay asuntos que llevan meses, incluso años. Si la historia hubiera tenido, no sé, veinte páginas más, era más que suficiente para que todo se sienta menos forzado y apurado.

Ese es mi principal conflicto con “Down”, después tengo un tema más de cuestión de piel con la protagonista; desde el vamos está escrita con la plantilla Ellis de “facho no reconocido dispuesto a lo que sea por el bien mayor y que además fuma, es británico y usa sobretodo” y se va al carajo demasiado rápido, le perdí cualquier empatía que me haya ganado en el primer capítulo al toque que empieza su misión y no me reconquistó ni con frases cancheras ni con toda la sensualidad que le meten Harris o Hamner.

Vamos al dibujo que es mucho menos cuestionable; lo de Harris en el primer capítulo es excelente, la rompe con el diseño de personajes, las expresiones y la gran secuencia de charla entre Deanna y su jefe en el parque. Y lo de Cully Hamner a partir del segundo capítulo también es muy digno, sus caras son más rectangulares, más recias, menos expresivas que las de Harris pero también tiene un gran dominio de la puesta de escena y se esfuerza para que su Deanna no se vea diferente de la de Harris. Y ninguno de los dos se contiene con el festival de sesos, tripas y demás chimichurri que les ofrece el guión de Ellis.

“Down” es sin duda una miniserie recomendable para los que buscan policiales menos sofisticados que los de Brubaker, más basados en la violencia y la mala leche. Y para los talibanes de Ellis. Para el resto, los que pueden separar un “Injection” de un laburo para pagar las expensas, creo que pueden seguir de largo.


viernes, 27 de enero de 2017

Comic: Ultradeformer

Guión y Dibujo: Pedro Mancini
Editorial: Prendefuego Colectivo Editorial





Hay comics que son muy pero muy difíciles de clasificar ya sea porque no se desarrollan en un genero especifico o porque tienen un guión que rompe con cualquier estructura de inicio, desarrollo y final o simplemente porque el autor tiene un pire astronómico. “Ultradeformer” es uno de esos comics y es tan único por la suma de los tres factores ya mencionados.

La mejor forma (o la única) que se me ocurre para definirlo es que es un “Pedro Mancini 101”, una breve antología perfecta para conocer el mundo extraño, bizarro, en que se mueven la mayoría de las creaciones de este autor. Mancini es un narrador con un sentido del timing espectacular; muestra lo justo en cada viñeta, no recurre a ningún tipo de estridencia o efectismo innecesario y le da el mismo clima a un vagón de tren que a una dimensión digna de la peor pesadilla. 

Pero ojo, hablo de un clima muy particular: onírico, subjetivo, con muchos silencios y personajes con enormes cabezas de animales mirando fijo, a la nada. Lo mejor de la película más fumada de David Lynch plasmado en comic con una naturalidad pasmosa.

¿El argumento? Mmm, ahí ya me la complicas, el libro arranca con algo parecido a un policial paranoico, “El misterio de Krang”. Es la más historia más larga (19 páginas) y me parece que fue realizada en una fecha bastante anterior al resto del libro porque el dibujo no tiene todas las tramas y texturas que abundan en las siguientes secuencias. Igual me pareció la parte más lograda, con incluso un final que tiene algo parecido a una vuelta de tuerca. Y resaltó el “parecido” no porque falte originalidad sino por lo contrario, es un desborde de imaginación que hace imposible pensar que espera en la siguiente pagina.

Terminado lo de Krang siguen páginas más aleatorias, pequeñas anécdotas o fabulas que se desmadran enseguida, que se van al carajo en delirio y surrealismo; tal como dice un caption “cuando me quiero dar cuenta ya estoy sumergido por completo en el ultramundo”. Desde William Burroughs hasta Alan Moore pasando por la portada homenaje a René Magritte, Mancini aprovecha y homenajea al máximo a sus influencias.

El dibujo es excelente, simple a primera vista pero con un trabajo en los detalles muy pero muy elaborado.
Incluso con una sensación de inquietud, de “que carajos estoy leyendo”, “Ultramundo” me enganchó, me cebó y ahora quiero si o si más cosas de Pedro Mancini.

jueves, 26 de enero de 2017

Comic: Astonishing Spider-Man & Wolverine

Guión: Jason Aaron
Dibujo: Adam Kubert
Editorial: Marvel Comics; edición en castellano de Ovni Press





Se trata de una propuesta de serie mensual que por los constantes atrasos y compromisos de sus autores quedó en una miniserie de solo seis números, editados en nuestro país por OVNI en dos lindos tomitos.

Lo importante es que es una historia auto conclusiva, con un gran ritmo, que no se siente estirada y que no deja cabos sueltos abiertos. La dupla protagonista de Logan y Peter se sacan chispa y el guión de Jason Aaron aprovecha el potencial de “buddy movie” que tienen para meterlos en una aventura muy loca y bizarra, llena de viajes en el tiempo desde la prehistoria (la de Marvel, por supuesto, esa donde el hombre primitivo convivía con Devil Dinosaur) hasta un no muy lejano futuro apocalíptico. Para darle más picante al asunto hay un lindo elenco de antagonistas que van desde el gran Mojo (uno de mis villanos de X-Men favoritos) hasta el fondo del barril de los villanos clase Z (hablo de Orb, un personaje que de tan patético Aaron lo ama y lo volverá a usar en “Original Sin”) pasando por varias caras conocidas. Parecen muchos elementos para mantener algo coherente pero el guionista lo resuelve de taquito y todo cierra con hilo y puntada.

De la faz grafica el encargado es Adam Kubert, justo el hermano Kubert que menos me gusta, pero le reconozco que es un laburo con una buena narrativa, muy bien balanceado entre paginas con una grilla de viñetas bien estructurada y splash pages a puro culo bien distribuidas, sin abuso. Lo que me mata es que cuando tiene que dibujar a Wolverine en acción parece siempre el mismo copiado y pegado. Por otro lado sería injusto no mencionar las hermosas páginas a color directo, sin tintas, en homenaje a “Origin”

Aunque bastante superficial e intrascendente a largo plazo, “Astonishing Spider-Man & Wolverine” es un producto hecho con mucho amor por sus autores y sin duda eso se disfruta en su lectura.