martes, 14 de julio de 2015

Comic: Batman. The Black Mirror


Guión: Scott Snyder
Dibujo: Jock y Francesco Francavilla
Editorial: DC Comics

Con todo lo que me gusta Batman, hacia bastante que no leía una historia potente dentro del "canon" del murciélago, o sea que se haya publicado dentro de alguno de los títulos habituales que salen en USA. Sí, me gustó lo que leí de la etapa de Grant Morrison con todas sus bizarreadas y espero con bastante anticipación los numeritos de "Detective Comics" por Francis Manapul que están saliendo hoy en día... pero desde las excelentes etapas de Greg Rucka y Ed Brubaker no hubo nada que haya dicho "pucha, que bueno esta esto".

Hasta ahora.

"The Black Mirror" no es una saga transcendental que vaya a cambiar para siempre al caballero de la noche (que es más o menos el humo con el que siempre venden el crossover de turno que al año ya es totalmente olvidable) pero si se disfruta mucho por su calidad de guión y dibujo, por su gran construcción de personajes y porque se entiende perfecta por si sola (aunque tiene muchas referencias a ese clásico e historia fundamental de verdad que es “Año Uno”)

Con la elegancia de los guionistas que saben aprovechar la continuidad como una herramienta para la construcción de la historia y no como un escollo que hay que saltear, el guionista Scott Snyder (el mismo de la interesantísima "American Vampire") se mete en la piel de Dick Grayson como Batman y logra una empatía enorme. Dick es un Batman dedicado y profesional pero también falible, emocional y que no tiene problema en reconocer cuando precisa ayuda y pedirla.

Y además Snyder de a poquito, primero como complemento de la historia principal y para la segunda mitad del tomo ya con toda la furia, nos va contando una historia con mucho suspenso, jodida e inquietante que tiene de gran protagonista a James Gordon. Es un policial crudo, muy bien trabajado y bastante sórdido para un comic mainstream que recupera un concepto tirado por Frank Miller en “Año Uno” y del que casi ningún guionista posterior quiso hacerse cargo. Acá Snyder toma la pelota como un crack y lo convierte en una gran adicción a la galería de villanos del enmascarado. Más no voy a decir al respeto pero posta la historia con Gordon rápidamente supera en interés a la primera trama del tomo, la relacionada con una subasta ultra secreta de artículos de villanos y la clase alta de Gotham. No digo que esa historia sea menor pero tiene un cierre medio apurado y se nota que Snyder quería poner pronto toda la leña en la trama de Gordon.

Con tan buen laburo en el guión esto tranquilamente podía estar dibujado por un par de muertos e igual era copado. Pero no, Snyder hasta en eso tiene suerte y le tocan 2 copilotos de lujo. Las historias más vinculadas con Dick están dibujadas por Jock, el mismo de “The Losers” y “Green Arrow Year One”, un grande del claro oscuro que se manda unas puestas de paginas muy atractivas, muy interesantes de seguir y que no aburren en ningún momento. Y el tano Francesco Francavilla, que se hace cargo de la historia de Gordon, no se queda atrás. Su estilo es bien clásico, muy correcto, en la línea de grosos como Eduardo Barreto pero muy solvente y adecuado para el clima de policial noir que propone el guión.

Hoy en día y desde el relanzamiento de los “Nuevos 52” Snyder está a cargo full del murciélago, no solo escribiendo “Batman” sino supervisando otras historias como "Batman Eternal” con resultados muy mezclados en la calidad de las historias. Pero igualmente nada de lo que haga mal hoy en día me va a borrar el buen recuerdo que me dejo la saga de “Black Mirror”

viernes, 24 de abril de 2015

Comic: Fire. Brian Michael Bendis


Guión: Brian Michael Bendis
Dibujo: Brian Michael Bendis 
Editorial: Marvel/Icon

Hoy en día a Bendis todos lo conocen por "Avengers", "Ultimate Spider-Man" y varios títulos de superhéroes que le generaron el amor u odio de cientos de fans; es el guionista estrella de Marvel y además de escribir los títulos principales tiene influencia directa en los argumentos de varias serias más. Y como si fuera poco recientemente se estreno una serie de “TV” (en realidad es para ver en Playstation) basada en una de sus propias creaciones, “Powers”.

Pero hace apenas quince años el quía publicaba en editoriales muy pequeñas historias breves, hechas a pulmón (guión, dibujo, tinta y hasta letras) y con un marcadísimo corte realista. “Fire” fue publicada primero como dos numeritos en Caliber, llamó bastante la atención de la crítica para que empezaran a mimar al pelado (cuack), fue republicada en TP por Image (con retoques y correcciones del propio Bendis) y ahora Icon (el sello de títulos creator-owned de Marvel donde Bendis mudó su serie “Powers”) la reedita nuevamente.

¿Esta buena? Ni. La historia prometía mucho, revelando data jodida de la CIA (aparentemente basada en info real juntada por Bendis) pero al final no muestra nada que ya mas o menos no conozcamos  por pelis como “El buen pastor” o “El discípulo”. Pero bueno, supongo que si tiraba un dato posta o mostraba algún personaje que no fuera ficticio Bendis se arriesgaba a despertar un día bajo tierra.

Así que el argumento se centra cien por ciento en el protagonista, un estudiante de ciencias políticas reclutado por la Agencia, y vemos todo desde su perspectiva tirando a parcial: el reclutamiento, entrenamiento y las primeras misiones en campo donde empieza a ver que no todo es como se lo vendieron. La trama está bien llevada, sin grandes giros sorpresa pero manteniendo el interés por ver que será de la vida del pobre Ben, un personaje muy bien construido. Y me parece que el final, que varios van a putear, va muy en sintonia con la atmósfera espesa que propone la historia.

Una de las cosas que más me llamó la atención en este laburo primerizo son los larguísimos captions con los monólogos de Ben. También hay unos cuantos diálogos afilados pero gran parte del desarrollo, data importante para seguir la historia y que no siempre tiene relación con lo que se muestra en los dibujos, esta toda en esas cajitas enormes. Bastante distinto del Bendis más conocido y famoso que pone toda su fuerza en los diálogos cool. Me imagino que leer todo esto con las letras de la primera edición que eran espantosas debía ser un suplicio importante.

El dibujo en blanco y negro es otro tema. Tiene cientos de defectos a la vista: los rostros de todos los personajes son muy toscos, dignos de un dibujante de fanzine que admira a Jim Steranko y mete mucha referencia de fotos y tramas mecánicas… pero cumple con la historia, no confunde y lo que le falta en técnica Bendis lo compensa con algunas puestas de páginas muy interesantes. En particular hay una viñeta donde a un personaje le vuelan la cabeza fundida en un BANG que me quedó muy marcada por su diferencia de calidad con el resto de la obra.


"Fire" no es fundamental, no le va a cambiar la vida a nadie pero sin duda es un trabajo hecho con mucho amor por un autor que llegó a ser muy groso. Sobre todo cuando empezó a usar otros dibujantes.

jueves, 23 de abril de 2015

Comic: Sandman Presents. The Furies


Guión:
Mike Carey

Dibujo: John Bolton
Editorial: DC/Vertigo

Que “Sandman” fue fundamental (y sigue siendo) para Vertigo nadie lo niega pero cuando llegó un momento donde hasta los personajes más secundarios del elenco suplente de la serie tenían su propia miniserie o especial…. Bue, ¿cómo que se fue la mano con el curro, no? Hubo algunas historias buenas, muchas olvidables y otras que por ahí tuvieron un perfil bajo y casi desapercibido pero que valen la pena leer. “The Furies” entraría en esa tercera  categoría.

Una de las contras con las que tiene que lidiar el guión de Mike Carey (guionista de varias miniseries de “The Sandman Presents….” que terminó escribiendo una ongoing completa dedicada a Lucifer) es que la protagonista, Lyta Hall, es de esos personajes que durante años estuvieron flotando en un limbo entre sus raíces superheroicas y las vueltas de tuerca que se les ocurrieran a los genios británicos en Vertigo; conceptos como Doom Patrol, Animal Man, Swamp Thing, Shade y otros tuvieron su mejor época con los guiones de Moore, Morrison, Gaiman y cia. pero también complicaba a los guionistas con una pregunta que según pasaban los años (y los editores) cambiaba un toque la respuesta: ¿el DCU y Vertigo son el mismo universo?¿Constantine convive con Superman? Y en el caso de Lyta Hall.... ¿como guionista me hago cargo de que Lyta es hija de la Wonder Woman de la Golden Age?

En el caso de Carey responde de taquito: se concentra en contar una historia fuerte, bien balanceada entre el drama intimista que atraviesa Lyta por la perdida de su hijo Daniel y por otro lado una saga más tirando a épica, que involucra a los dioses griegos y las Furias, esas entidades que representan la venganza y fueron fundamentales en la saga “Las benévolas” de la serie madre. O sea cero superheroes. Pero igual Carey es muy piola y va tirando pequeños guiños para los lectores avivados (o demasiado hinchapelotas), como un cuadro donde se ve a Lyta en traje con sus compañeros de Infinity Inc. o comentarios del tipo "soy muy fuerte, lo saque de mi madre"

La historia al final no sera supertrascendente ni nada pero esta bien llevada, no aburre y tiene excelentes caracterizaciones de Lyta y los secundarios creados por Carey para la ocasión.

Pero lo que realmente me acercó a "The Furies" en primer lugar no fue el cebamiento con Sandman sino los dibujazos de un groso, el maestro John Bolton, que acá se deja la vida en un trabajo pintado al ciento por ciento y no un mix de técnicas como en "User". Es cierto que muchas de las viñetas parecen demasiado estáticas o muy basadas en fotografías pero la puesta en pagina, los monstruos de pesadilla, los acrílicos y los colores hermosos que usa... ufff, perdón, empiezo a hablar de Bolton y ya me emocionó.
Una pena que casi al toque que salió esta graphic novel DC presentó otro regreso de Lyta, esta vez en modo superheroico, bien en el universo DC tradicional y en las paginas de JSA, con una historia que ni a palos deja lugar para incluir la versión de Carey. Lo cual en sí no importa porque la obra de Carey y Bolton se la rebanca por si sola y se la recomiendo a cualquier fan de Sandman, de Bolton o simplemente de las buenas historias. Ahora tengo que tratar de conseguir otro laburo en conjunto de esta dupla, "God save the Queen", que según tengo entendido también se conecta con la mitología de Sandman.

lunes, 6 de abril de 2015

Comic: Marvel Team-Up Spiderman Volumen 2 Numero 1


Guión: Bill Mantlo
Dibujo: Sal Buscema y John Byrne
Editorial: Panini España (contiene Marvel Team-Up Annual 1 y 53 al 55)


La verdad, la verdad, que bien debería vender Spider-Man en los 70’s para que Marvel bancara este título que duró 150 números.

Obvio es injusto de mi parte juzgar toda la serie por solo los cinco números de este tomito de Panini y de hecho esta buena la idea si usaban la espalda exitosa del arácnido para hacer aparecer personajes menos exitosos o segundones de la editorial que no tuvieran serie propia. Pero los guiones… mamita… no son terriblemente malos pero están muy basados en la machaca y apenas hay lugar para un mínimo de caracterizaciones. Y lo peor es la fuerza que tienen la casualidad y las coincidencias en el devenir de las historias. Todos los números arrancan igual: hay algún quilombo que ya involucra al personaje invitado o en su defecto llega a dicho bardo junto con Spidey que JUSTO pasaba por ahí; patada va, piña vuelve, por un microsegundo ganan los villanos, hacen ese stand-up recontra trillado donde explican todas las motivaciones y planes, los héroes se recuperan, le ganan al malo y por alguna razón (casi siempre boluda) Spider se va al siguiente quilombo con el siguiente invitado. FIN

¿Un poquito repetitivo, no? Es posible que esta formulita sea la base de casi el 70% de los comics de superhéroes pero dependiendo de la habilidad del guionista con los diálogos, la chispa entre personajes, los momentos dramáticos, etc. el lector va a notar más o menos la presencia de ese esquema. Y lamentablemente a los guiones de Bill Mantlo se le nota a 10 kilómetros. Ojo, el tipo tiene oficio y usa tres o mas páginas por historia para justificar la presencia de X personaje en tal lugar o los saltos de Spider-Man de aventura a aventura pero igual se siente muy forzado.

Empecemos el análisis capitulo a capitulo. La primera historia es un anual donde Spidey se encuentra por primera vez con los X-Men de Claremont (de hecho el patriarca mutante figura como argumentista) para volar todos juntos de CASUALIDAD sobre el lugar donde hubo un accidente nuclear; la amenaza tarda en aparecer pero de alguna forma está basada en la mitología hindú y eso me hubiera gustado verlo desarrollado un toque más. Pero el guión perdió tanto tiempo presentando un elenco de físicos que no cortan ni pinchan en el resto de la trama que cuando aparecen los antagonistas ya quedan solo páginas de piñas y resolución del quilombo. De hecho la presencia de unos científicos al pepe la resuelven en un dialoguito al pasar en la última viñeta. El dibujo de Sal Buscema apenas correcto, cada vez me afirmo más en que era de los dibujantes más flojitos de esa época en la Casa de las Ideas.

Segunda historia, la más larga porque son dos episodios y la más berreta. De casualidad (que raro) Spidey al volver con los mutantes de la historia anterior pasan por un pueblo donde esta Hulk (que también llegó un rato antes "justo pasando por ahí”) peleando con un tipo mitad cabra, mitad hombre, onda Pan pero tan fuerte como el gigante esmeralda. ¿Se explica quien es este personaje llamado Woodgod y porque el pueblo esta vacío? Digamos que sí porque lo mencionan en algunos diálogos pero en realidad hay que leer la "Marvel Premiere" 31 para saber bien como es el bardo. Por lo visto en esta época era muy común que una saga se desarrollara en varios títulos; ese recurso a mi en particular me parece bastante choto, sobre todo si la buena gente de Panini no imprimen dicha revista previa y al leer esto todo tiene un aire “ehh, me perdí el principio de la peli”.

Agreguemos que tanto Hulk como Woodgod hablan todo en tercera persona y parece un comic escrito por Riquelme. Me bancó un personaje mono neuronal cada tanto pero dos por historia ya es mucho. Lo mejor es disfrutar del dibujo de John Byrne y no darle mucha bola a la trama porque es para pegarse un tiro.

Ultima historia y la mejorcita del tomo sin ser gran cosa. La situación de la saguita anterior lo deja a Spidey en un cohete en apuros, justo pasaba por ahí Warlock (¿¿ven a lo que me refiero con la casualidad??) para salvarlo y se meten en una pelea bastante grosa contra el Stranger, un villano  groso de Marvel. Y obviamente estando Warlock en el tema también aparecen las gemas del Infinito y hasta es la primera aparición del Gardener, otro ser cósmico pulenta. O sea que hoy en día seguramente la trama de esta historia daría para todo un TP hasta con algún crossover pero bue, por suerte en esta época no abusaban y Mantlo cierra todo con dignidad en un solo numero.


A ver cuando empiezo con los Essential de X-Men que ahí si esta la papa más fina de los 70 de Marvel con Claremont, Byrne y muchos más haciendo magia. Esta serie de team-ups quizás era simpática por momentos pero este tomito me demostró que es para leer muuuuuy de vez en cuando.

jueves, 19 de marzo de 2015

Comic: DC Comics Presents Batman - Urban Legend



Guión: Bill Willingham, Devin K. Grayson y A. J. Liebermann
Dibujo: Greg ScottTom FowlerJean-Jacques Dzialowski
Editorial: DC Comics (originalmente publicado en Legends of the Dark Knight 168 y 177-179)

Batman como buen icono cultural que es, guste o no, es uno de los personajes con más versiones hechas. Guionistas, artistas, animadores, cineastas y hasta músicos, es muy raro no encontrar a alguien que de una forma u otra no quiera hacer algún aporte a los mitos del personaje. Así que no es nada raro que a fines de los 80’s, en plena batmanía, DC habilitará una colección exclusiva para ese fin, “Legends of the Dark Knight”, donde autores de los más diversos palos del ambiente comiquero pudieran contar la historia que se les diera la gana con el encapotado sin tener problemas con la continuidad o lo que hicieran los demás autores en las series principales.

La primer época de la serie fue muy buena, con grandes autores haciendo aportes que en algunos casos hasta se tuvieron en cuenta a posterior, pero con el correr de los números la oferta de “campeones del comic” se iba agotando y la serie se convirtió más bien en un semillero, un lugar donde la editorial podía probar nuevos artistas antes de darles otros encargos. El tomito que voy a reseñar hoy tiene cuatro historias que se ajustan perfecto a esta etapa por lo general más verdulera de la serie.

El comienzo es lo mejor, un unitario escrito por Bill Willingham (“Fables” entre cientos de cosas más) donde Bats por alguna razón pierde la memoria. La historia tiene buen ritmo, es divertida, redondita y muy Eisneriana en la vuelta de tuerca del final. El dibujante, Tom Fowler, es correcto, con buena narrativa, muchos toquecitos de Paul Pope en ropas y fondos y medio chungo en algunos rostros. Igual gráficamente es lo mejor del tomito.

Siguen dos capítulos de una saga que me pinta que fueron escritos por Devin K. Grayson (“Gotham Knights”, “User”) para la revista de Catwoman y vaya uno a saber porque terminó acá: el traje de Selina, su actitud como vigilante del East End (el barrio más jodido de Gotham), todo coincide con la época en que a la gata la escribía Ed Brubaker. En este caso de alguna forma Selina se entera que la mafia china tienen un camión lleno de prostitutas inmigrantes que se están por quedar sin aire, Batman también pero como no quiere meterse directamente en los problemas de otro vigilante (como si alguna vez tuviera ese respeto, que lindo chiste) se disfraza de Matches Malone, una identidad que usa para moverse en los círculos criminales. La idea es simpática pero esta estirada al mango con escenas de peleas muy redundantes del tipo “atacamos a los malos, uno se escapa, lo sigo hasta el siguiente nivel y así”. Lo más atractivo es lejos la química entre Malone y Selina ya que esta no sabe que es Batman. Como es habitual en los guiones de Grayson las tramas hacen agua pero los diálogos y las caracterizaciones son copados. El dibujante elegido, un tal Jean-Jacques Dzialowski, es muy flojito, apenas un poco más digno que el dibujante de la siguiente historia.

Y llegamos al capítulo más flojo, un unitario que cuenta una historia… que ni siquiera entiendo como es importante a Batman. Según las descripciones que encontré en la página de DC es el origen de Fat Man y Little Boy, dos villanitos menores que aparecieron en la saga “Broken City” de Azzarello y Risso. La verdad que ni a palos los veo parecido: Fat Man es un gordo luchador de sumo y Little Boy una minita karateca rejodida. NADA parecido a esos personajes figuran en esta historia. Pero bue, pongamos que eso fue un error de las descripciones, igual tampoco me cierra el capítulo para nada; el guión de A. J. Liebermann (guionista de Bats durante la época del crossover “War Games”) arranca en el presente con dos personajes, cuenta un flashback en Japón que parece medianamente interesante, con elementos de corrupción política y policial y cuando vuelve al presente seguís sin entender un carajo de quienes son estos personajes o como llegaron ahí. Que el dibujante, un tal Greg Scott, dibuje a todos los personajes iguales no ayuda para nada a aclarar la confusión. Está bien que uno en joda dice “los chinos son todos iguales” pero Scott se lo tomó literalmente.

En conclusión, es un tomito que por la historia de Willingham se hizo agradable de leer pero me hubiera comprado solo ese número de la revista original y salía ganando.

jueves, 12 de marzo de 2015

Comic: Planetary. All Over The World - The Fourth Man


Guión: Warren Ellis
Dibujo: John Cassaday
Editorial: DC/Wildstorm (publicado originalmente como Planetary 1-12)


Otro comic que hacía años que no leía y ahora redescubrí. La diferencia con “Hellblazer” es que “Planetary” desde el vamos me había parecido espectacular pero cuando lo leí por primera vez fue en edición española, numero por numero,  y se me cortaron al toque las posibilidades de conseguirla. Hoy en día con los tomitos en ingles es otro cantar. Y lo mejor es que me gustó aún más todavía.

“Planetary” es el nombre de una organización con varias sucursales en todo el mundo, un jefe que nadie parece conocer apodado “el cuarto hombre” y un equipo de campo principal de tres personas con habilidades muy especiales (los protagonistas, bah) que se dedican a investigar los casos más raros y misteriosos del mundo. ¿Suena loco? Más loco aún son los casos que investigan. Como un muy acertado Alan Moore pone en la introducción, el grupo de Planetary son arqueólogos no solo de lo fantástico sino de la ficción universal en sí misma; todo lo que investigan son versiones apenitas distorsionadas de los más grandes iconos de la ficción, de sus historias y hasta de sus creadores. Pero el guionista Warren Ellis no solo les rinde homenajes a esas creaciones sino que las cuestiona, desmenuza como funcionan y las reconstruye pieza a pieza para hacer algo nuevo y único. ¿Qué pasa cuando Godzilla y los otros monstruos japoneses se quedan sin alimento? ¿Qué pasa cuando los héroes pulp de los 40’s casi son arrasados por los superhéroes de los comic books? ¿De dónde vienen los fantasmas vengativos de Hong Kong?

Ya que hablamos de “Hellblazer”, a modo de ejemplo, en un capitulo muere “Constantine” (entre comillas porque acá no se llama así pero sabemos que ES Constantine) y renace como “Spider Jerusalem”, el protagonista de “Transmetropolitan”, otra gran serie del mismo guionista. De ese tipo de guiños brillantes “Planetary” está lleno aunque llamarlos solo guiños es quedarme muy corto, algunos de estos homenajes quedan solo en un capitulo unitario pero la gran mayoría pasar a formar parte de un argumento mayor que Ellis va rebelando con cuenta gotas, ese que tiene que ver con la identidad del cuarto hombre (que se rebela al final del segundo tomo) y con una versión siniestra de los cuatro fantásticos que pintan ser los grandes villanos de la serie.

Y de yapa, como si le faltara algo, a través de esta serie y otras dos (“Stormwatch” y su sucesora, “The Authority”) Ellis le dio una gran coherencia interna al universo Wildstorm, metiendo conceptos como el copo de nieve para describir al multiverso (mil veces más imaginativo que el limitado número de 52 universos que maneja DC hoy en día), el Bleed (la materia entre universos) y los individuos nacidos a principios del siglo XX como un “antivirus del mundo” (como Elijah Snow, miembro de Planetary, y Jenny Sparks, líder de The Authority), una idea muy similar a la que tuvo el escritor Philip José Farmer para vincular los orígenes de Doc Savage, Tarzan y varios personajes más que tienen sus correspondientes homenajes en “Planetary”. En definitiva detalles pero que en su momento ayudaron a darle sentido a una línea editorial que ya había arrancado a los ponchazos en Image y que se encontraba bastante caótica al separarse y unirse a DC.

Y como si a esta serie le faltara algo tiene un artista que no solo acompaña los guiones a la perfección, sino que hace un laburo tan pero tan groso que si a “Planetary” le borras los diálogos o se miran páginas sueltas sin tener idea de que se trata, igual te vuela la cabeza. La narrativa, la composición visual, las portadas que van mutando acorde a la historia del capítulo en cuestión… todo está controlado milimétricamente por John Cassaday en el mejor laburo de su carrera, incluso superior a “Astonishing X-Men” con Joss Wheddon. Y los colores de Laura Martin también acompañan a la perfección.

En conclusión “Planetary” es un clásico moderno y una obra maestra hecha con mucha pasión por sus autores.

martes, 10 de marzo de 2015

Comic: Hellblazer. Original Sins - The Devil You know (New Edition TP)

Guión: Jamie Delano, Rick Veitch y Dean Motter
Dibujo: John Ridway, Rick Veitch, Richard Piers Rayner, Dean Motter, Brian Talbot y David Lloyd
Editorial: DC Comics/Vertigo (originalmente publicado como Hellblazer 1-13, Annual 1, The Horrorist 1-2 y Swamp Thing 76-77)


A John Constantine lo conocí en pleno primer enamoramiento del comic, esa gloriosa época que salía del secundario, me iba a Av. Cabildo y por unos pesos me llevaba bocha de tacos de Zinco a casa, de esos que eran reentapados con cartulina, plásticola y guillotina de revistas que habían salido bocha de años antes. Un autentico tesoro al alcance de mi mano. Un balazo directo al cerebro adolescente ávido de viñetas. Empecé con los tacos de “Batman” pero a medida que me iba cebando más y más con los cuadritos me llevaba cualquier cosa que pudiera pagar ahorrándome las monedas del bondi  y unos cuantos almuerzos.

Y un día vi un taco que en la tapa tenía un caballero medieval ilustrado. Ilustrado, no un dibujo como los que venían adentro, esa tapa del caballero era una puta PINTURA. Me flechó al instante y me lleve el tomo a casa. No lo pensaba leer al toque pero justo estaba fascinado con “American Gothic”, esa saga gloriosa escrita por Alan Moore para “Swamp Thing” y ahí aparecía por primera vez un personaje copado, un rubio ingles muy hijo de puta que manipulaba al pobre helecho de Swampy para que fuera por todo el país enfrentando vampiros, zombis, mujeres lobos y miles de bizarreadas más. Pero todo escrito con una sofisticación increíble, muy lejos de las pelis berretas de miedo.

Y, ohhh sorpresa, en un correo de esa revista decía que Constantine (que así se llamaba ese chanta copado) iba a tener una serie propia llamada “Hellblazer”. Y si señor, eso era el taco que acababa de comprar, ese de la ilustración increíble en la tapa. Lo agarre al toque…. Y quede bastante embolado; los guiones eran muy densos, el dibujo me gustaba más que el de “Swamp Thing” pero tampoco me llamaba mucho la atención y en general me daba la sensación de que no pasaba nada groso. Y me sentía estafado de que nada parecido a un caballero o cualquier otra cosa medieval apareciera en las historias. Creo que lo más me gustó del tomo era un unitario hecho por Neil Gaiman y Dave McKean. Así que mi relación con Constantine quedo solo en eso.

Los años fueron pasando, mi paladar comiquero se fue afinando y volví a reencontrarme con el mago fumador compulsivo en una saga excelente llamada “Hábitos peligrosos” que también editó Zinco. El guionista era otro, el dibujante también y habían pasado fácil cuarenta números desde aquellos que había leído hace tanto tiempo. Ahí se reanimó mi relación con Constantine y me leí bastante de lo que siguió hasta el cierre de la serie (en el numero 300) pero con muchas intermitencias. Y finalmente DC hace unos años comenzó una reedición ordenadita en unos TP’s gorditos de toda la serie.

Esta reseña cubre los primeros 2 tomos de dicha reedición, una excelente oportunidad de leer todo desde el principio aunque tuviera que fumarme de vuelta esos pesados números del principio. 

Y gran sorpresa, gigante diría, esta vez esos capítulos no me resultaron para nada densos. Si jodidísimos porque el guionista Jamie Delano se mete con un montón de temas bastante espinosos (SIDA, prostitución, drogas, la miseria y el hambre, la guerra y los veteranos de Vietnam, etc.) y lo hace con uñas y dientes, haciendo un análisis psicológico de todos los personajes hasta desnudarles el alma y todas las miserias con unos captions y diálogos muy incisivos pero también con una poesía y metáforas muy elaboradas y perversas. A modo de ejemplo, el cuadrito donde compara las balas con eyaculaciones de plomo es genial.

A diferencia de “Swamp Thing” o “Sandman” que son títulos que ahondan más en la naturaleza misma del cielo, el infierno y la magia, “Hellblazer” es el día a día del misticismo, donde los demonios andan por ahí sueltos pero no son ni de lejos más peligrosos que la propia naturaleza humana, cruel y egoísta.  En los primeros doce números, Delano desarrolla una saga compleja, larga pero contada casi toda en unitarios, donde mete consecuencias de American Gothic, a Swamp Thing y sectas religiosas, todo muy acorde con el “titulo madre”, pero también a la turbulenta época que atravesaba el Reino Unido en esos años: el caos económico en plana era Thatcher, el surgimiento del HIV y básicamente todo el desencanto de una generación representada por Constantine, los amigos que van cayendo como moscas y por el propio Delano, integrante de la camada de guionista ingleses que a fines de los 80’s revolucionaron al comic yanqui.

Todo esa “flema británica” se respira en cada página del comic y es fundamental para el clima y lo que cuenta Delano; es lo que asienta a la historia en el mundo real, bien lejos del resto del Universo DC y al ser tan creíble resulta mucho más inquietante y terrorífico. Por momentos en el guión manda cosas medias fruteras como ese ciberespacio en que entran John y un amigo para pelear contra el demonio Nergal pero en general las historias de Delano te quedan dando vuelta en el bocho un buen tiempo después de leerlas, pensando en todas las connotaciones y sátiras apenas sutiles que tienen. El capítulo de los demonios bursátiles es una genialidad.

Y  más allá de la calidad de los guiones, esta primer saga es fundamental para todo el resto de la serie por la gran cantidad de elementos que incorpora a la mitología y que sirvieron de “biblia” a todos los escritores siguientes: Chas, Papa Midnite, Nergal (con su donación de sangre a John) y sobre todo el flashback a Newcastle. Si, ese puto acontecimiento que marcó la vida de John para siempre y que en la serie de TV lo mencionan cientos de veces pero nunca lo mostraron, esta contado con lujo de detalles en la "Hellblazer" 11. Y si, es una historia jodida.

Como mencione antes estos nuevos TP’s vienen con unos cuantos extras que se habían publicado por fuera de la serie. En el primer volumen están las “Swamp Thing” 76 y 77, ambas escritas y dibujadas por Rick Veitch. La primera es una especie de crossover encubierto entre los dos títulos.  Da una visión más global de porque el Elemental de la Tierra venia apareciendo en algunas viñetas de “Hellblazer” pero también puede resultar un poco confusa porque arrastra plots de la serie de Swampy. Digamos que la inclusión en el tomo esta buena pero no era imprescindible. Lo que no comparto para nada es que hayan puesto también la segunda, incluida solo porque aparece John pero que en realidad transcurre mucho más adelante en el tiempo. O sea que es una historia que rompe las pelotas en el fluir de la lectura con respecto a lo que venía contando Delano y que ni siquiera es muy brillante, es más que nada un amague de trío amoroso entre Swampy, John y Abigail que parece más digno de una telenovela de la tarde que del título fundador del sello Vertigo. Quizás cuando vuelva a leer algún día estos mismos dos números en los TP’s de Veitch me parezcan mejores. Pero leídos así, sin contexto, son un “mmmmmm” gigantesco.

El segundo tomo, ya con el final de la saga de Nergal, se luce mucho más en los extras. Para empezar esta el primer anual, que no solo es una gran historia escrita por Delano y dibujada por el genial Bryan Talbot…. ¡¡es la puta historia que tiene a Constantine como un caballero en la portada y que tanto me había enganchado en el tomo de Zinco!! Ojo, sigue siendo medio engaña pichanga esa tapa porque lo único medieval que te cuentan es de un antepasado de John (o quizás un sueño, el guión no lo aclara y así está muy bien) en los tiempos en que las islas británicas empezaron a dejar el paganismo de lado y adoptar el cristianismo pero bue, vaya y pase. Lo importante es que es una historia muy cruda, llena de gore y escenas sórdidas pero al mismo tiempo muy lirica y sentimental con un Constantine en el presente reflexionando sobre los sueños y los ideales mientras su país se mete en una guerra por unas islas, quizás eso les suene de algún lado. Esta historia es el perfecto ejemplo de lo fundamental que es para este personaje su entorno y creo que uno de los grandes fallos de la reciente serie de TV fue que transcurriera en USA y no en Inglaterra.

El anual se completa con una canción escrita e ilustrada por Dean Motter que representa un videoclip de “Mucous Membrane”, la banda punk que tuvo John en su juventud. Otro pilar de mitología construido por Delano.

Y terminando con los extras, también está incluida la miniserie prestige “The Horrorist”, una pequeña saga escrita por Delano bastante tiempo después que ya se había ido de la serie. No está mal, el guionista mantiene el buen nivel para perturbar al lector y el argumento es una buena road movie donde John persigue a una chica africana que hace que los peores miedos y recuerdos de las personas se manifiesten en el mundo real. Lo que no me cierra es el final, es raro, apresurado, no sé… me dejo con ganas de alguna otra vuelta. Y también me hace ruido la onda de este Constantine más viejo y amargo con respecto al (ligeramente) más optimista y joven que leí unas páginas atrás. Pero supongo que como el tomo era una reedición de pocas páginas y todo es material del mismo guionista este era el mejor lugar donde incluirlo. Además cualquier falla de guión “The Horrorist” la compensa con los espectaculares dibujos de David Lloyd, el genio de “V for Vendetta”

Uh, me colgué con el guión y me olvide de los dos dibujantes principales. Los primeros nueve capítulos de “Hellblazer” fueron muy bien dibujados por John Ridway, un artista muy detallista, con muchas líneas de expresión en todos los rostros. Lo que más le puedo criticar es que tiene una composición de página media rara; varias veces venía leyendo una página y de repente me sonaba rara la secuencia y ahí recién notaba que una esquinita de un cuadrito anterior continuaba en otra página, haciendo una lectura continua a doble página. Bastante incomodo.

Para el numero 10 Ridway se va (aparentemente muy incomodo por los guiones de Delano) y el reemplazo, Richard Piers Rayner,  no termina de convencerme; me parece muy loco, muy experimental (pero en el sentido inexperto, no en el sentido artístico) y bocha de personajes parecen tener estrabismo. Igual los guiones acompañan y el capitulo de John en la playa en una secuencia muuuuy fumada queda bastante bien con este estilo de dibujo.

Un detalle curioso es que el look de Constantine va evolucionando mucho en estos primeros números, empezando por el semiclon de Sting que era en “Swamp Thing” hasta el sobretodo amarillo que recién en los números de Rayner empieza a usar con frecuencia. ¡¡Al principio hasta tiene piercings!!


La verdad que fue todo un gusto leer nuevamente estos números, varios años después y con un poco más de apertura mental después de años de Vertigo, lo que ayudo a que los disfrute mucho más que la primera vez. Ojala la serie de TV de Constantine sea retomada por un canal más predispuesto a seguir la onda del comic original y sobre todo, ojala un día Constantine pueda volver a Vertigo o al menos encontrar un buen equipo de autores que le devuelvan la gloría que hoy en día tiene medio diluida. Mientras tanto yo voy a seguir disfrutando de “Hellblazer” a lo loco

lunes, 2 de febrero de 2015

Cine: Sin Control




Título original: John Wick
Año y origen: 2014, USA
IMDB
Dirección: Chad Stahelski
Guión: Derek Kolstad 
Elenco: Keanu Reeves, Michael Nyqvist, Alfie Allen, Willem Dafoe, Dean Winters, Adrianne Palicki


Que peli copada y a las chapas. Es la historia de un tipo parco y solitario que acaba de enviudar;  unos rusos jodidos le hacen algo muy feo y a partir de ahí empieza la venganza porque se metieron con el tipo equivocado. Tranquilamente podría ser el guión de “Búsqueda implacable”, ¿no? De hecho en estilo las dos pelis son muy similares, retomando la onda ochentosa del héroe rudo y solitario contra todo el mundo.

En lo que se luce el director (aunque tendría que decir directores porque según IMDB hay otro director no acreditado) Chad Stahelski son las secuencias de peleas largas, poderosas y con mucha energía pero de contacto directo, muy crudas y sin recurrir a efectos digitales o con arnés onda “Matrix”. A eso hay que agregar una forma muy imaginativa de jugar con los subtítulos para los diálogos en ruso y sobre todo muy buen ritmo para la narración, fundamental porque la primer media hora de la peli desde lo argumental es más tranquila pero tiene unos diálogos muy buenos, que construyen en base a lo que se dice más que lo que se muestra la gran chapa que tiene el personaje de Reeves. De hecho los diálogos por momentos me recordaron mucho a “100 bullets” de Azzarello y Risso en el sentido de la fuerza de las palabras y clima que construyen además de un par de frases puntuales que me parecieron directamente afanadas del comic.

Además de Keanu Reeves (que por fin pega un papel bien copado en cine, algo que le faltaba desde que los tiempos de Neo) el elenco se completa muy bien con un gran antagonista que es el sueco Michael Nyqvist (protagonista de las primeras películas basadas en la trilogía “Millenium” de Stieg Larsson), Willem Dafoe con un personaje con una pequeña vuelta de tuerca, Ian McShane con un cameo muy copado y dos caruchas que la están pegando en tele: Alfie Allen haciendo de otro personaje que se manda tantas cagadas como Theon Greyjoy en “Game of Thrones” y Adrianne Palicki que morocha esta tan hermosa como cuando esta de rubia en “Agents of SHIELD”.

Sin duda “John Wick” (traducida por algún salame como “Sin control”) es una gran peli de acción que no merece pasar desapercibida.

Cine: Inquebrantable



Título original: Unbroken
Año y origen: 2014, USA
IMDB 
Dirección: Angelina Jolie
Guión: Joel Coen, Ethan Coen, Richard LaGravenese & William Nicholson basados en el libro de Laura Hillenbrand
Elenco: Jack O'Connell, Domhnall Gleeson, Garrett Hedlund, Takamasa Ishihara, Finn Wittrock


Voy a ser sincero, los dramas bélicos basados en historias reales por lo general me dan ganas de dispararme en los huevos. Me aburren y sobre todo me deprimen aunque por lo general tengan un mensaje optimista. Por ahí me gusta más cuando se usa el trasfondo verídico para contar una historia con más acción y suspenso, como el caso de “Desafío”, pero me matan cuando es el recuento lineal de una tragedia tras otra donde no se asoma un rayito de esperanza. En esta línea (la de querer cortarme las venas con una galletita de agua) entra bastante bien  “Inquebrantable”, una historia que cubre los tres más importantes periodos de la vida de un muchacho ítalo-americano, donde en cada uno de ellos solo contó con su enorme fuerza de voluntad para seguir adelante.

Mencionadas las nulas expectativas que tenía, tengo que decir que me gustó. La historia está bien contada, alternando momentos de la infancia y la juventud del protagonista con el presente y las secuencias de acción están muy bien dirigidas, en especial el combate aéreo con el que abre el film. Incluso la larga secuencia del naufragio que podría haber sido un bodrio está bien llevada para mantener la emoción (aunque tengo mis serias dudas sobre el realismo de una escena de pesca, cuando la vean van a  entender a que me refiero)

El resto muy prolijo y creíble, con buenas actuaciones del elenco. Obviamente la trama gira mucho en torno al duelo del corredor olímpico Zampini y su torturador japonés, el “pájaro” Watanabe, pero hay mucho lucimiento de los secundarios. Y como detalle dentro del grupito que queda en la balsa esta Finn Wittrock, muy conocido como Dandy en “American Horror Story: Freakshow”, y sí, cuando lo reconoces vas a pensar  “uhh, ahora enloquece y mata a todo el mundo”. Al actor oriental que hace del pájaro también lo vas a odiar a los 5 minutos que aparece, lo cual significa que cumple muy bien con su rol.

Hay algo muy obvio en la peli que es que Angelina Jolie la filmó todo el tiempo pensando “esto vale un Oscar al menos”; toda la producción, la escritura del guión, la dirección de los actores, en todo se respira esa solemnidad de que te están contando un hecho real, fuerte, dramático y que hay que prestar mucha atención porque no es ningún moco de pavo. Y es cierto, no lo es, pero tampoco es la primera película de los horrores de la guerra ni aporta nada que ya no se haya visto otras miles de veces igual de bien filmada y con la misma solemnidad. O sea que seguro algún premio se lleva y por ahí hasta se lo merezca realmente pero me pinta que dentro de un año ya nadie se acuerda de la peli. Pero está más que bien para emocionarse un buen rato.

viernes, 23 de enero de 2015

Comic: Doom. Chuck Dixon y Leonardo Manco



Guión: Chuck Dixon
Dibujo: Leonardo Manco
Editorial: Marvel Comics. Originalmente publicado como "Doom" 1 al 3 y "Doom: The Emperor Returns" 1 al 3

A ver, de a poco me voy empapando de Marvel pero los 4 fantásticos es un gran pendiente. Sin embargo de su némesis, el groso de Doom, ya había leído esa excelente historia que es "Doctor Strange & Dr. Doom: Triunfo y tragedia" así que me anime con este tomito que trae las dos miniseries que Chuck Dixon y el argentino Leo Manco le dedicaron al personaje.

El "gran" problema que me encontré es que a diferencia de la novela gráfica ya mencionada, la primer miniserie parte de una situación que se da en un numero de "Fantastic Four", termina dando el pie a otro numero de FF, la secuela arranca más tarde y nuevamente deja una puntita para la revista del cuarteto. ¿Complicado, no? Por suerte Dixon mete bastantes referencias y flashbacks como para que el lector que cayó directamente acá no se sienta perdido y disfrute la historia. Y se disfruta porque las dos miniseries están buenas a pesar de algunos apurones.

La primera me pareció la mejor ejecutada para mostrar la inmensa chapa de Doom. Arranca con el tipo literalmente en pelotas en el medio de la nada, en una situación jodida, en un mundo muy salvaje y de a poco va moviendo las piezas del tablero a su ventaja. Sobre el final de la historia vemos que en realidad no estaba en tanta desventaja porque ya tenía un montón de trucos preparados pero eso no le quita fuerza al primer tramo de la historia que es realmente Doom remando en polenta con una cucharita de plástico.
También esta primer miniserie me pareció la más lograda gráficamente por el capo de Manco, plasmando a la perfección esta especie de mundo a lo "Mad Max" donde cayó Doom. No me convencen mucho ni los colores ni como Manco a veces dibuja a la minita de la historia (Lancer) pero no deja de ser un festín para los ojos todas las escenas en el desierto, las peleas y hasta esa criatura media Cthulu que aparece en algún momento.

Vamos a la segunda historia. No me gustó tanto pero tampoco es mala. Esta buenísimo que Dixon en vez de repetir el argumento de la primer parte redobla la apuesta y lleva la historia por otro lado muy diferente que ahonda mucho más en la psicología del personaje. Y se nota que lo entiende muy bien porque los diálogos reflejan esa melancolía e insatisfacción dignas de tragedia shakesperiana mezclada con la soberbia tan característica de un buen hijo de puta.


Lo que no me copó es que la trama se va muy por las ramas cuando aparece en la historia la Zona Negativa y unos secundarios que apenas cortan y pinchan. Y lo peor es que acá no sé si porque no llegaba con el trabajo total o por simple capricho pero las tintas de las historias no las hace Manco sino Klaus Janson y otros entintadores que bajan mucho la calidad del laburo final. En vez de esos trazos sucios y cargados pero muy realistas de Manco hay un dibujo mucho más depurado, más limpio pero también más caricaturesco que para mí no pega con la atmósfera de la historia.

En conclusión si quieren leer algo muy groso del Doctor primero lean la novela gráfica de Stern y Mignola para entender a la perfección las motivaciones de este villanazo. Pero después denle una oportunidad a estas saguitas de Dixon y Manco que sin ser brillantes entretienen y muestran una faceta del personaje más alejado del rol antagónico que suele tocarle en la revista del cuarteto fantástico.

martes, 20 de enero de 2015

Comic. Checkmate. The fall of the Wall


Guión: Greg Rucka & Eric S. Trautmann
Dibujo: Joe Bennett, Joe Prado y Chris Samnee
Editorial: DC Comics

Mientras todo el mundo putea a DC por las atrocidades del New 52, yo sigo tranqui rescatando viejas glorias del pasado reciente. “Checkmate” fue una serie que arrancó impulsada por el éxito de “The OMAC Proyect” y que le dio la oportunidad al genio de Greg Rucka de cultivar una quintita que el Universo DC siempre tuvo pero hacia bastante que se había descuidado: la del espionaje y los quilombos políticos mezclados con superhéroes.

Rucka logro un mix interesantísimo de machaca y tiros entre tipos superpoderosos con elementos mucho más propios de los thrillers de espionaje de Robert Ludlum. En las historias de la agencia Checkmate es tan importante lo que pasa en el campo de la acción, donde los agentes se juegan la vida, como en las salas de mando donde se tratan de evitar los incidentes internacionales que pueden desembocar en una guerra. Casi casi lo más parecido al realismo de una serie como "24" aplicado en un universo ya existente y lleno de personajes ya establecidos y no muy acostumbrados a eso de "seguir el protocolo"

Otro punto importante de la serie es su extenso y muy interesante elenco, proveniente de un montón de lados del DCU. Si hay que marcar una pareja protagonista se podría decir que son Michael Holt (gloriosa versión de Mr. Terrific, un personaje pedorro de la Golden Age, creado por John Ostrander y llevado a su pináculo en la JSA de Geoff Johns) y Sasha Bordeux, un personaje secundario excelente creado por el propio Rucka en su etapa -también gloriosa- al frente de los títulos de Batman.

Pero el guión no se queda solo en ellos y constantemente mueve el foco de la trama hacia Fire, el conde Vertigo y sobre todo Amanda Waller. Si, ese personaje que hoy en día esta re de moda por su historia con el Suicide Squad pero que durante muchos años no había tenido un lugar fijo donde mostrar toda su habilidad para las conspiraciones y manijeos políticos. Y fue en “Checkmate” donde pudieron recalar durante un buen tiempo Waller y el Squad antes de volverse top con los videojuegos del Arkham Asylum y "Arrow"

Y justamente sobre Waller se centra este tomo (el cuarto de la serie) ya que alcanzan un punto culminante todas las tramoyas que estuvo haciendo con el Squad desde el comienzo y es hora de rendir cuentas ante sus compañeros. La historia ocupa la mayor parte del tomo y no esta nada mal como se desarrolla pero no me gustó nada el cuasi tecnicismo con que se resuelve todo el bardo. De hecho estoy seguro que si se hubiera publicado hoy en día el final hubiera sido muy distinto.

Por suerte el tomo tiene su verdadero punto alto en las dos historias de complemento, dos muestras excelentes de como Rucka y cía. agarraban fragmentos chiquitos y olvidados de la historia de DC y hacían cosas recopadas. La primera es un fill-in donde un ex-villano muy de la B tiene la posibilidad de convertirse en la cabeza de seguridad del cuartel de Checkmate. La segunda historia, que ocupa dos episodios, se centra en Josephine (una agente al servicio de Sasha) y es excelente. Resulta que la mina tiene el título de Mademoiselle Marie, un riquísimo legado de mujeres que combatieron (y generalmente dieron la vida) por Francia y que recorre casi toda la historia bélica de DC. Encima estos capítulos están dibujados por Chris Samnee (el que hoy la rompe en “Daredevil” con Mark Waid) así que la parte grafica es muy superior al resto del tomo, dibujado por los mediocres Joe Bennett y Joe Prado.

En conclusión el balance del tomo es más que bueno y es una lástima que “Checkmate” fue cancelada casi al toque después de este volumen pero por lo menos me queda un TP más para leer de una serie que supo ser una brillante estrella fugaz en el cielo dominado por superhéroes.