jueves, 19 de marzo de 2015

Comic: DC Comics Presents Batman - Urban Legend



Guión: Bill Willingham, Devin K. Grayson y A. J. Liebermann
Dibujo: Greg ScottTom FowlerJean-Jacques Dzialowski
Editorial: DC Comics (originalmente publicado en Legends of the Dark Knight 168 y 177-179)

Batman como buen icono cultural que es, guste o no, es uno de los personajes con más versiones hechas. Guionistas, artistas, animadores, cineastas y hasta músicos, es muy raro no encontrar a alguien que de una forma u otra no quiera hacer algún aporte a los mitos del personaje. Así que no es nada raro que a fines de los 80’s, en plena batmanía, DC habilitará una colección exclusiva para ese fin, “Legends of the Dark Knight”, donde autores de los más diversos palos del ambiente comiquero pudieran contar la historia que se les diera la gana con el encapotado sin tener problemas con la continuidad o lo que hicieran los demás autores en las series principales.

La primer época de la serie fue muy buena, con grandes autores haciendo aportes que en algunos casos hasta se tuvieron en cuenta a posterior, pero con el correr de los números la oferta de “campeones del comic” se iba agotando y la serie se convirtió más bien en un semillero, un lugar donde la editorial podía probar nuevos artistas antes de darles otros encargos. El tomito que voy a reseñar hoy tiene cuatro historias que se ajustan perfecto a esta etapa por lo general más verdulera de la serie.

El comienzo es lo mejor, un unitario escrito por Bill Willingham (“Fables” entre cientos de cosas más) donde Bats por alguna razón pierde la memoria. La historia tiene buen ritmo, es divertida, redondita y muy Eisneriana en la vuelta de tuerca del final. El dibujante, Tom Fowler, es correcto, con buena narrativa, muchos toquecitos de Paul Pope en ropas y fondos y medio chungo en algunos rostros. Igual gráficamente es lo mejor del tomito.

Siguen dos capítulos de una saga que me pinta que fueron escritos por Devin K. Grayson (“Gotham Knights”, “User”) para la revista de Catwoman y vaya uno a saber porque terminó acá: el traje de Selina, su actitud como vigilante del East End (el barrio más jodido de Gotham), todo coincide con la época en que a la gata la escribía Ed Brubaker. En este caso de alguna forma Selina se entera que la mafia china tienen un camión lleno de prostitutas inmigrantes que se están por quedar sin aire, Batman también pero como no quiere meterse directamente en los problemas de otro vigilante (como si alguna vez tuviera ese respeto, que lindo chiste) se disfraza de Matches Malone, una identidad que usa para moverse en los círculos criminales. La idea es simpática pero esta estirada al mango con escenas de peleas muy redundantes del tipo “atacamos a los malos, uno se escapa, lo sigo hasta el siguiente nivel y así”. Lo más atractivo es lejos la química entre Malone y Selina ya que esta no sabe que es Batman. Como es habitual en los guiones de Grayson las tramas hacen agua pero los diálogos y las caracterizaciones son copados. El dibujante elegido, un tal Jean-Jacques Dzialowski, es muy flojito, apenas un poco más digno que el dibujante de la siguiente historia.

Y llegamos al capítulo más flojo, un unitario que cuenta una historia… que ni siquiera entiendo como es importante a Batman. Según las descripciones que encontré en la página de DC es el origen de Fat Man y Little Boy, dos villanitos menores que aparecieron en la saga “Broken City” de Azzarello y Risso. La verdad que ni a palos los veo parecido: Fat Man es un gordo luchador de sumo y Little Boy una minita karateca rejodida. NADA parecido a esos personajes figuran en esta historia. Pero bue, pongamos que eso fue un error de las descripciones, igual tampoco me cierra el capítulo para nada; el guión de A. J. Liebermann (guionista de Bats durante la época del crossover “War Games”) arranca en el presente con dos personajes, cuenta un flashback en Japón que parece medianamente interesante, con elementos de corrupción política y policial y cuando vuelve al presente seguís sin entender un carajo de quienes son estos personajes o como llegaron ahí. Que el dibujante, un tal Greg Scott, dibuje a todos los personajes iguales no ayuda para nada a aclarar la confusión. Está bien que uno en joda dice “los chinos son todos iguales” pero Scott se lo tomó literalmente.

En conclusión, es un tomito que por la historia de Willingham se hizo agradable de leer pero me hubiera comprado solo ese número de la revista original y salía ganando.

jueves, 12 de marzo de 2015

Comic: Planetary. All Over The World - The Fourth Man


Guión: Warren Ellis
Dibujo: John Cassaday
Editorial: DC/Wildstorm (publicado originalmente como Planetary 1-12)


Otro comic que hacía años que no leía y ahora redescubrí. La diferencia con “Hellblazer” es que “Planetary” desde el vamos me había parecido espectacular pero cuando lo leí por primera vez fue en edición española, numero por numero,  y se me cortaron al toque las posibilidades de conseguirla. Hoy en día con los tomitos en ingles es otro cantar. Y lo mejor es que me gustó aún más todavía.

“Planetary” es el nombre de una organización con varias sucursales en todo el mundo, un jefe que nadie parece conocer apodado “el cuarto hombre” y un equipo de campo principal de tres personas con habilidades muy especiales (los protagonistas, bah) que se dedican a investigar los casos más raros y misteriosos del mundo. ¿Suena loco? Más loco aún son los casos que investigan. Como un muy acertado Alan Moore pone en la introducción, el grupo de Planetary son arqueólogos no solo de lo fantástico sino de la ficción universal en sí misma; todo lo que investigan son versiones apenitas distorsionadas de los más grandes iconos de la ficción, de sus historias y hasta de sus creadores. Pero el guionista Warren Ellis no solo les rinde homenajes a esas creaciones sino que las cuestiona, desmenuza como funcionan y las reconstruye pieza a pieza para hacer algo nuevo y único. ¿Qué pasa cuando Godzilla y los otros monstruos japoneses se quedan sin alimento? ¿Qué pasa cuando los héroes pulp de los 40’s casi son arrasados por los superhéroes de los comic books? ¿De dónde vienen los fantasmas vengativos de Hong Kong?

Ya que hablamos de “Hellblazer”, a modo de ejemplo, en un capitulo muere “Constantine” (entre comillas porque acá no se llama así pero sabemos que ES Constantine) y renace como “Spider Jerusalem”, el protagonista de “Transmetropolitan”, otra gran serie del mismo guionista. De ese tipo de guiños brillantes “Planetary” está lleno aunque llamarlos solo guiños es quedarme muy corto, algunos de estos homenajes quedan solo en un capitulo unitario pero la gran mayoría pasar a formar parte de un argumento mayor que Ellis va rebelando con cuenta gotas, ese que tiene que ver con la identidad del cuarto hombre (que se rebela al final del segundo tomo) y con una versión siniestra de los cuatro fantásticos que pintan ser los grandes villanos de la serie.

Y de yapa, como si le faltara algo, a través de esta serie y otras dos (“Stormwatch” y su sucesora, “The Authority”) Ellis le dio una gran coherencia interna al universo Wildstorm, metiendo conceptos como el copo de nieve para describir al multiverso (mil veces más imaginativo que el limitado número de 52 universos que maneja DC hoy en día), el Bleed (la materia entre universos) y los individuos nacidos a principios del siglo XX como un “antivirus del mundo” (como Elijah Snow, miembro de Planetary, y Jenny Sparks, líder de The Authority), una idea muy similar a la que tuvo el escritor Philip José Farmer para vincular los orígenes de Doc Savage, Tarzan y varios personajes más que tienen sus correspondientes homenajes en “Planetary”. En definitiva detalles pero que en su momento ayudaron a darle sentido a una línea editorial que ya había arrancado a los ponchazos en Image y que se encontraba bastante caótica al separarse y unirse a DC.

Y como si a esta serie le faltara algo tiene un artista que no solo acompaña los guiones a la perfección, sino que hace un laburo tan pero tan groso que si a “Planetary” le borras los diálogos o se miran páginas sueltas sin tener idea de que se trata, igual te vuela la cabeza. La narrativa, la composición visual, las portadas que van mutando acorde a la historia del capítulo en cuestión… todo está controlado milimétricamente por John Cassaday en el mejor laburo de su carrera, incluso superior a “Astonishing X-Men” con Joss Wheddon. Y los colores de Laura Martin también acompañan a la perfección.

En conclusión “Planetary” es un clásico moderno y una obra maestra hecha con mucha pasión por sus autores.

martes, 10 de marzo de 2015

Comic: Hellblazer. Original Sins - The Devil You know (New Edition TP)

Guión: Jamie Delano, Rick Veitch y Dean Motter
Dibujo: John Ridway, Rick Veitch, Richard Piers Rayner, Dean Motter, Brian Talbot y David Lloyd
Editorial: DC Comics/Vertigo (originalmente publicado como Hellblazer 1-13, Annual 1, The Horrorist 1-2 y Swamp Thing 76-77)


A John Constantine lo conocí en pleno primer enamoramiento del comic, esa gloriosa época que salía del secundario, me iba a Av. Cabildo y por unos pesos me llevaba bocha de tacos de Zinco a casa, de esos que eran reentapados con cartulina, plásticola y guillotina de revistas que habían salido bocha de años antes. Un autentico tesoro al alcance de mi mano. Un balazo directo al cerebro adolescente ávido de viñetas. Empecé con los tacos de “Batman” pero a medida que me iba cebando más y más con los cuadritos me llevaba cualquier cosa que pudiera pagar ahorrándome las monedas del bondi  y unos cuantos almuerzos.

Y un día vi un taco que en la tapa tenía un caballero medieval ilustrado. Ilustrado, no un dibujo como los que venían adentro, esa tapa del caballero era una puta PINTURA. Me flechó al instante y me lleve el tomo a casa. No lo pensaba leer al toque pero justo estaba fascinado con “American Gothic”, esa saga gloriosa escrita por Alan Moore para “Swamp Thing” y ahí aparecía por primera vez un personaje copado, un rubio ingles muy hijo de puta que manipulaba al pobre helecho de Swampy para que fuera por todo el país enfrentando vampiros, zombis, mujeres lobos y miles de bizarreadas más. Pero todo escrito con una sofisticación increíble, muy lejos de las pelis berretas de miedo.

Y, ohhh sorpresa, en un correo de esa revista decía que Constantine (que así se llamaba ese chanta copado) iba a tener una serie propia llamada “Hellblazer”. Y si señor, eso era el taco que acababa de comprar, ese de la ilustración increíble en la tapa. Lo agarre al toque…. Y quede bastante embolado; los guiones eran muy densos, el dibujo me gustaba más que el de “Swamp Thing” pero tampoco me llamaba mucho la atención y en general me daba la sensación de que no pasaba nada groso. Y me sentía estafado de que nada parecido a un caballero o cualquier otra cosa medieval apareciera en las historias. Creo que lo más me gustó del tomo era un unitario hecho por Neil Gaiman y Dave McKean. Así que mi relación con Constantine quedo solo en eso.

Los años fueron pasando, mi paladar comiquero se fue afinando y volví a reencontrarme con el mago fumador compulsivo en una saga excelente llamada “Hábitos peligrosos” que también editó Zinco. El guionista era otro, el dibujante también y habían pasado fácil cuarenta números desde aquellos que había leído hace tanto tiempo. Ahí se reanimó mi relación con Constantine y me leí bastante de lo que siguió hasta el cierre de la serie (en el numero 300) pero con muchas intermitencias. Y finalmente DC hace unos años comenzó una reedición ordenadita en unos TP’s gorditos de toda la serie.

Esta reseña cubre los primeros 2 tomos de dicha reedición, una excelente oportunidad de leer todo desde el principio aunque tuviera que fumarme de vuelta esos pesados números del principio. 

Y gran sorpresa, gigante diría, esta vez esos capítulos no me resultaron para nada densos. Si jodidísimos porque el guionista Jamie Delano se mete con un montón de temas bastante espinosos (SIDA, prostitución, drogas, la miseria y el hambre, la guerra y los veteranos de Vietnam, etc.) y lo hace con uñas y dientes, haciendo un análisis psicológico de todos los personajes hasta desnudarles el alma y todas las miserias con unos captions y diálogos muy incisivos pero también con una poesía y metáforas muy elaboradas y perversas. A modo de ejemplo, el cuadrito donde compara las balas con eyaculaciones de plomo es genial.

A diferencia de “Swamp Thing” o “Sandman” que son títulos que ahondan más en la naturaleza misma del cielo, el infierno y la magia, “Hellblazer” es el día a día del misticismo, donde los demonios andan por ahí sueltos pero no son ni de lejos más peligrosos que la propia naturaleza humana, cruel y egoísta.  En los primeros doce números, Delano desarrolla una saga compleja, larga pero contada casi toda en unitarios, donde mete consecuencias de American Gothic, a Swamp Thing y sectas religiosas, todo muy acorde con el “titulo madre”, pero también a la turbulenta época que atravesaba el Reino Unido en esos años: el caos económico en plana era Thatcher, el surgimiento del HIV y básicamente todo el desencanto de una generación representada por Constantine, los amigos que van cayendo como moscas y por el propio Delano, integrante de la camada de guionista ingleses que a fines de los 80’s revolucionaron al comic yanqui.

Todo esa “flema británica” se respira en cada página del comic y es fundamental para el clima y lo que cuenta Delano; es lo que asienta a la historia en el mundo real, bien lejos del resto del Universo DC y al ser tan creíble resulta mucho más inquietante y terrorífico. Por momentos en el guión manda cosas medias fruteras como ese ciberespacio en que entran John y un amigo para pelear contra el demonio Nergal pero en general las historias de Delano te quedan dando vuelta en el bocho un buen tiempo después de leerlas, pensando en todas las connotaciones y sátiras apenas sutiles que tienen. El capítulo de los demonios bursátiles es una genialidad.

Y  más allá de la calidad de los guiones, esta primer saga es fundamental para todo el resto de la serie por la gran cantidad de elementos que incorpora a la mitología y que sirvieron de “biblia” a todos los escritores siguientes: Chas, Papa Midnite, Nergal (con su donación de sangre a John) y sobre todo el flashback a Newcastle. Si, ese puto acontecimiento que marcó la vida de John para siempre y que en la serie de TV lo mencionan cientos de veces pero nunca lo mostraron, esta contado con lujo de detalles en la "Hellblazer" 11. Y si, es una historia jodida.

Como mencione antes estos nuevos TP’s vienen con unos cuantos extras que se habían publicado por fuera de la serie. En el primer volumen están las “Swamp Thing” 76 y 77, ambas escritas y dibujadas por Rick Veitch. La primera es una especie de crossover encubierto entre los dos títulos.  Da una visión más global de porque el Elemental de la Tierra venia apareciendo en algunas viñetas de “Hellblazer” pero también puede resultar un poco confusa porque arrastra plots de la serie de Swampy. Digamos que la inclusión en el tomo esta buena pero no era imprescindible. Lo que no comparto para nada es que hayan puesto también la segunda, incluida solo porque aparece John pero que en realidad transcurre mucho más adelante en el tiempo. O sea que es una historia que rompe las pelotas en el fluir de la lectura con respecto a lo que venía contando Delano y que ni siquiera es muy brillante, es más que nada un amague de trío amoroso entre Swampy, John y Abigail que parece más digno de una telenovela de la tarde que del título fundador del sello Vertigo. Quizás cuando vuelva a leer algún día estos mismos dos números en los TP’s de Veitch me parezcan mejores. Pero leídos así, sin contexto, son un “mmmmmm” gigantesco.

El segundo tomo, ya con el final de la saga de Nergal, se luce mucho más en los extras. Para empezar esta el primer anual, que no solo es una gran historia escrita por Delano y dibujada por el genial Bryan Talbot…. ¡¡es la puta historia que tiene a Constantine como un caballero en la portada y que tanto me había enganchado en el tomo de Zinco!! Ojo, sigue siendo medio engaña pichanga esa tapa porque lo único medieval que te cuentan es de un antepasado de John (o quizás un sueño, el guión no lo aclara y así está muy bien) en los tiempos en que las islas británicas empezaron a dejar el paganismo de lado y adoptar el cristianismo pero bue, vaya y pase. Lo importante es que es una historia muy cruda, llena de gore y escenas sórdidas pero al mismo tiempo muy lirica y sentimental con un Constantine en el presente reflexionando sobre los sueños y los ideales mientras su país se mete en una guerra por unas islas, quizás eso les suene de algún lado. Esta historia es el perfecto ejemplo de lo fundamental que es para este personaje su entorno y creo que uno de los grandes fallos de la reciente serie de TV fue que transcurriera en USA y no en Inglaterra.

El anual se completa con una canción escrita e ilustrada por Dean Motter que representa un videoclip de “Mucous Membrane”, la banda punk que tuvo John en su juventud. Otro pilar de mitología construido por Delano.

Y terminando con los extras, también está incluida la miniserie prestige “The Horrorist”, una pequeña saga escrita por Delano bastante tiempo después que ya se había ido de la serie. No está mal, el guionista mantiene el buen nivel para perturbar al lector y el argumento es una buena road movie donde John persigue a una chica africana que hace que los peores miedos y recuerdos de las personas se manifiesten en el mundo real. Lo que no me cierra es el final, es raro, apresurado, no sé… me dejo con ganas de alguna otra vuelta. Y también me hace ruido la onda de este Constantine más viejo y amargo con respecto al (ligeramente) más optimista y joven que leí unas páginas atrás. Pero supongo que como el tomo era una reedición de pocas páginas y todo es material del mismo guionista este era el mejor lugar donde incluirlo. Además cualquier falla de guión “The Horrorist” la compensa con los espectaculares dibujos de David Lloyd, el genio de “V for Vendetta”

Uh, me colgué con el guión y me olvide de los dos dibujantes principales. Los primeros nueve capítulos de “Hellblazer” fueron muy bien dibujados por John Ridway, un artista muy detallista, con muchas líneas de expresión en todos los rostros. Lo que más le puedo criticar es que tiene una composición de página media rara; varias veces venía leyendo una página y de repente me sonaba rara la secuencia y ahí recién notaba que una esquinita de un cuadrito anterior continuaba en otra página, haciendo una lectura continua a doble página. Bastante incomodo.

Para el numero 10 Ridway se va (aparentemente muy incomodo por los guiones de Delano) y el reemplazo, Richard Piers Rayner,  no termina de convencerme; me parece muy loco, muy experimental (pero en el sentido inexperto, no en el sentido artístico) y bocha de personajes parecen tener estrabismo. Igual los guiones acompañan y el capitulo de John en la playa en una secuencia muuuuy fumada queda bastante bien con este estilo de dibujo.

Un detalle curioso es que el look de Constantine va evolucionando mucho en estos primeros números, empezando por el semiclon de Sting que era en “Swamp Thing” hasta el sobretodo amarillo que recién en los números de Rayner empieza a usar con frecuencia. ¡¡Al principio hasta tiene piercings!!


La verdad que fue todo un gusto leer nuevamente estos números, varios años después y con un poco más de apertura mental después de años de Vertigo, lo que ayudo a que los disfrute mucho más que la primera vez. Ojala la serie de TV de Constantine sea retomada por un canal más predispuesto a seguir la onda del comic original y sobre todo, ojala un día Constantine pueda volver a Vertigo o al menos encontrar un buen equipo de autores que le devuelvan la gloría que hoy en día tiene medio diluida. Mientras tanto yo voy a seguir disfrutando de “Hellblazer” a lo loco