miércoles, 15 de febrero de 2017

Comic. Gotham Central. On the freak beat

Guión: Greg Rucka y Ed Brubaker
Dibujo: Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander
Editorial: DC Comics (Contiene Gotham Central 23-31)






“On the freak beat” es el tercer volumen de los cuatro libros que recopilan “Gotham Central”, uno de los experimentos más interesantes dentro del mundo de Batman. Aunque similar en propuesta a “Powers” o “Top Ten”, ambas series policiales ambientadas en universos de superhéroes, “Gotham Central” cuenta con la ventaja de tener toda la mitología del murciélago (y del Universo DC) para jugar y mostrar un punto de vista inusual y creíble sobre que sucede, por ejemplo, cuando el Joker realiza un raid asesino por toda la ciudad; en pocas palabras, el día a día (y noche) de personas de carne y hueso que tratan de hacer su trabajo lo mejor posible en la peor ciudad del mundo y tratando de no recurrir a un vigilante del que desconfían.

La serie tiene un ritmo muy interesante, trasladando al comic el estilo de dramas policiales como “The Wire” en la narrativa, diálogos e incluso en la estructura misma de la publicación: pequeños arcos o unitarios centrados en uno o dos personajes del múltiple cast, escritos por uno de los dos guionistas (Greg Rucka y Ed Brubaker, ambos especialistas en temáticas de crimen y suspenso) y sagas más largas, más épicas, donde los guionistas laburan a dos manos. Y “dirigiendo” todo, dándole un feeling visual único a la serie, el gran dibujante Michael Lark, al comienzo solo y ahora ayudado por Stefano Gaudiano.

Este volumen arranca con “Corrigan”, una saga de dos números escrita por Greg Rucka y centrada en los detectives Crispus Allen y sobre todo Renee Montoya, un personaje que existía antes que Rucka llegara a los batititulos pero que el guionista redefinió por completo. Lo que pasa no parece tan importante pero le da impulso a un plot que se venía amasando hace rato, conecta tangencial pero elegantemente  con el horrendo crossover “War Games” y eleva a Esperanza (el inspector de Asuntos Internos) y Jimmy Corrigan (el corrupto técnico de escenas del crimen) a la categoría de grandes secundarios de la serie.

Sigue un unitario potente, consecuencia directa de “War Games”, que demuestra a la perfección algo que la serie vende sutilmente desde el comienzo: Batman es un forro de mierda que se piensa que puede hacer lo que quiere cuando se le canta las pelotas. Está bien, como lector no tengo el lado justiciero del asunto, no sé que llevo al murciélago a mandarse las cagadas que se mandó y que quizás estén justificadas….  Acá me quedó con el punto de vista de la cana y aplaudo a full que el comisionado Akins lo mande a cagar. Otro gran secundario Michael Akins.

Pasa Brubaker al asiento de escritor poniendo el spotlight en Josie Mac, Marcus Driver y Catwoman de invitada. Brubaker por la misma época escribía la serie de la gata así que mete muchas referencias a sus secundarios y entorno (Slam Bradley, el East End de Gotham, etc.) La historia es sórdida, se mete con temas de prostitución, un reverendo nada católico y aprovecha a full el conflicto interno de Mac: es una detective joven, tratando de hacer bien su laburo, mostrar su valor y tiene que ocultar que una habilidad sobrenatural que en cierta forma la ayuda… con trampa. Estos dos capítulos están dibujados por Jason Alexander, un artista muy influenciado por Kent Williams, con detalles muy copados pero con un estilo muy distinto al de Lark y compañía, lo que hace un poco jodido identificar bien a personajes sin mascaras que uno como lector ya se acostumbró a ver dibujados de cierta manera.

Cierra el tomo Rucka con una saga muy copada, con un dilema que obliga a los detectives de Gotham a tener que abrir el juego, a salir de su ciudad, su territorio conocido, para lidiar con un villano superpoderoso que no es de la batigalería. No voy a deschavar más pero la saga se llama “Keystone Cops”, saquen sus conclusiones. El final es un toque anti climático pero Montoya tiene grandes momentos para lucir todos los conflictos que viene cargando hace rato. El dibujo de toda esta saga es de Gaudiano cumpliendo muy bien, luciéndose en escenas de acción y manteniendo una narrativa interesante en las partes más “habladas”, pero guarda la tosca, hay tres entintadores distintos (el propio Gaudiano, Kano y Gary Amaro) imponiendo cada uno un acabado muy personal, creando un poco de “ruido” en la lectura de capitulo a capitulo. Para mi gusto el que más se luce es Kano en el tercer capitulo con un trazo muy limpio y depurado que casi casi parece que lo dibujó Lark.

En conclusión es un lindo compilado, con lucimiento de algunos personajes que no tienen el spotlight tan seguido (Josie ídola total) y apertura de plots que van a estallar con todo en el próximo tomo cuando al GCPD se le viene la Crisis Infinita y el peor mal: el cierre de la colección.

viernes, 3 de febrero de 2017

Comic: Down

Guión: Warren Ellis
Dibujo: Tonny Harris y Cully Hamner
Editorial: Image Comics / edición en español a cargo de Norma Editorial







“Down” es una miniserie del año 2005 creada por Warren Ellis y Tony Harris. Al principio la iba a editar Top Cow, se canceló el proyecto y por fin vio la luz vía Image “central”. Once años después la edición española a cargo de Norma se consigue por chirolas en Argentina, lo que me lleva a pensar que unos cuantos la deben tener presente.

La trama gira en torno a una cana especialista en misiones encubiertas, Deanna Ransome, que le fue muy mal en su último trabajo, por lo que es casi obligada a una misión suicida: infiltrarse en la mafia más jodida de la ciudad y boletear al capo, que también supo ser un yuta encubierto y se volcó al “lado oscuro”.

Todo ese argumento de policías corruptos, gansters, prostitución, etc. estaría muy bueno si se tomara un tiempo para desarrollarse, adquirir forma. Pero Ellis le dedica muy pocas páginas a ese crecimiento y muchas (demasiadas) a los tiros, las persecuciones y otras escenas de acción. Que ojo, están muy bien construidas, con mucha crudeza, gore y buena narrativa pero todo eso es más merito de Harris y su reemplazo, Cully Hamner (colaborador de Ellis en una obra mucho más conocida, “Red”)

Está bien que los comiqueros estamos acostumbrados a tipos que vuelan y monos que hablan así no es problema aceptar que Deanna es muy grosa en su trabajo, que le arman perfecto el primer contacto con los mafiosos…. Pero que todo el laburo de infiltrarse, ganarse la confianza de los capos y los demás conflictos que se presentan se resuelvan (para bien o para mal) en una sola noche…. ¿Ya es como mucho, no? Media pila, Warren, con solo ver una película como “Los infiltrados” es obvio que hay asuntos que llevan meses, incluso años. Si la historia hubiera tenido, no sé, veinte páginas más, era más que suficiente para que todo se sienta menos forzado y apurado.

Ese es mi principal conflicto con “Down”, después tengo un tema más de cuestión de piel con la protagonista; desde el vamos está escrita con la plantilla Ellis de “facho no reconocido dispuesto a lo que sea por el bien mayor y que además fuma, es británico y usa sobretodo” y se va al carajo demasiado rápido, le perdí cualquier empatía que me haya ganado en el primer capítulo al toque que empieza su misión y no me reconquistó ni con frases cancheras ni con toda la sensualidad que le meten Harris o Hamner.

Vamos al dibujo que es mucho menos cuestionable; lo de Harris en el primer capítulo es excelente, la rompe con el diseño de personajes, las expresiones y la gran secuencia de charla entre Deanna y su jefe en el parque. Y lo de Cully Hamner a partir del segundo capítulo también es muy digno, sus caras son más rectangulares, más recias, menos expresivas que las de Harris pero también tiene un gran dominio de la puesta de escena y se esfuerza para que su Deanna no se vea diferente de la de Harris. Y ninguno de los dos se contiene con el festival de sesos, tripas y demás chimichurri que les ofrece el guión de Ellis.

“Down” es sin duda una miniserie recomendable para los que buscan policiales menos sofisticados que los de Brubaker, más basados en la violencia y la mala leche. Y para los talibanes de Ellis. Para el resto, los que pueden separar un “Injection” de un laburo para pagar las expensas, creo que pueden seguir de largo.