viernes, 4 de mayo de 2018

Colección Nippur de Lagash Volumen 2: La fugitiva de los hititas



SOBRE EL COLOR Y LA STACY MALIBÚ
La segunda entrega de la colección Nippur uso una estrategia muy común en estas colecciones para kioscos: cuesta el precio normal (cinco veces mayor a la primera entrega) pero viene con un tomo extra más adelantado, en este caso el tomo 25.



Este tomo ‘del futuro’ permite ver cómo quedará la edición de las historias a color, igualitas a las ediciones originales de Columba, quizás con un poco de retoque para que tenga más fuerza en el papel satinado pero que en esencia es la misma polémica paleta de colores que viene dividiendo las aguas desde hace siglos.
Cuando llegue a los tomos en color hablare de los hongos lisérgicos que consumían los coloristas de la editorial y todo eso pero mientras algo que me quedó claro es que esta colección busca como target primario al fanático de Nippur que ya lo conoce por las ediciones anteriores y que ahora le copa tener la versión de lujo, ordenadita y prolija de algo ya asimilado y consumido. O sea, es una Stacy Malibú con nuevo sombrero.

¿Es malo que Planeta apueste por el público que ya tiene asegurado? No, pero es como cuando vas a patinar sobre hielo y te quedas pegado a la baranda, no te vas a caer pero tampoco te vas a divertir tanto. Planeta hace lo mismo: deja conforme a un sector pero se pierde de conectar con otro que va a huir espantado por la tipografía y los colores. Sí, puede contar con los que quieren leer Nippur A PESAR de la edición… ¿pero cuantos pueden tener esa predisposición?
¿Y QUE TRAE EL TOMO 2?
Sobre el rotulado más allá de seguir con la Comics Sans, no hay pifies de diálogos desplazados como un caso del tomo anterior. Bien ahí. Lo que sí, ¡que finito es el papel! Se podrían jugar con unos gramitos más en el pelpa aunque es algo que solo se nota si te pones a mirar fijo a trasluz.
Novedad importante: aunque el tomo tiene las mismas 90 páginas que el primero, trae dos capítulos más. Y son siete señores capítulos con geniales momentos de dialogo, un nivel de dibujo casi siempre impactante y con dos cambios de status quo (si, ¡dos!) importantes para el protagonista… no, todavía no pasa lo del ojo, no sean grasas de ‘The Walking Dead’, solo puedo decir sin spoilear que lo que sucede en los últimos capítulos de este tomo (‘La doncella de la tierra de Merem’ y ‘Mi nombre entre los bárbaros’) son un sacudón con respeto a la fórmula que venía usando Robin Wood desde el tomo anterior.
Igual EL CAPITULO de este tomo es sin duda ‘El viejo’: arranca tan simple como Nippur buscando una cura para su amigo Teseo y sucede una batalla verbal con el ‘viejo’ del título que hace quedar muuuy chiquita a otros diálogos que consideraba sagrados en el comic hasta ahora.

Como para que no todo sean flores, hay algo que me hizo mucha gracia es que en casi todos los capítulos de esta etapa Wood se debía preguntar ‘¿qué carajo hago con los esclavos?’… ojo, Nippur es muy liberal y les dice que son libres pero guarda que no lo llamen amo o carguen con todos los bártulos; la cuestión es que es un séquito enorme que Wood tiene que buscar la excusa en cada capítulo para que ‘queden apartados’ y no jodan.

La otra pega es la caracterización de Niver, la reina de las amazonas. La presentan como una jodida mal, que hace siempre su voluntad y Nippur en una escena la derrite toda y en criollo la manda a lavar los platos. Entiendo el contexto social de la época (tanto en la que fue escrito como en la que transcurre la historia) pero no jodamos, en el tomo anterior un personaje similar, Thamar, tenía mil veces más desarrollo y eso que su rol era menor.

Como siempre están los bodoques de texto que por momentos son tan invasivos que solo queda la cabecita de un personaje por viñeta pero en general note la lectura mucho más dinámica… o puede ser que ya este enganchado con el ‘método Columba para cebar’ (me explayaré sobre eso en la próxima reseña)
Sobre el dibujo de Lucho Olivera ya me hice una teoría: el tipo no variaba la calidad de dibujo por el plazo de entrega sino por como tenía el frasquito de tinta china. Si esa tarde pudo comprar yerba mate y le quedó para el frasco nuevo estaba chocho y dibuja todo con un nivel de detalle increíble, metiendo masas de negro por todos lados, haciendo todos los fondos, una locura… pero si estaba a fin de mes y había que rascar el fondo del frasquito… y bue, algunos retoques y vamos a imprenta nomás. 
'Olivera con poca tinta'

'Olivera con el frasquito lleno'

Por ejemplo, en este tomo ‘El hombre que vino de Akad’ y el mencionado ‘La doncella…’ son impresionantes en la carga de líneas y detalles en rostros, ropas, efectos de marcas y puntillado. El resto también es muy correcto pero hay una diferencia notable en el balance de blanco y negro.
En conclusión el tomo 2 es una gran entrega que ceba a querer seguir los pasos del Errante.

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