martes, 1 de noviembre de 2016

Comic: DV8. Gods and Monsters

Guión: Brian Wood
Dibujo: Rebekah Isaacs
Editorial: DC/Wildstorm; edición en español: Norma Editorial



Mi recuerdo de DV8 en los 90’s es mínimo, me acuerdo de que eran un grupo de pendejos mal cebados con poderes que empezaron como villanos de GEN13 y después tuvieron su propia revista escrita por Warren Ellis con mucha mala lecha y unos dibujos muy pilas de Humberto Ramos. También me acuerdo que ese equipo creativo duró como un pedo en una canasta y ahí perdí todo interés en cualquier cosa de Wildstorm hasta que Ellis arrancó con “Planetary” y “The Authority”

Por suerte esta saga del 2008, escrita por el gran Brian Wood ("Northlanders"), asume que todos los lectores tienen un bagaje de DV8 igual o menor al mío y es totalmente auto conclusiva, sin referencias (o muy mínimas) a historias previas, llena de cuadritos que me recuerdan los nombres de los personajes en cada issue y hasta arranca con el truco narrativo más clásico para identificarnos  y empatizar: los protagonistas están tan en bolas como nosotros. No saben porque de repente cayeron en un planeta alienígena, quién los mandó ahí, con que fin ni que van a encontrarse. Las respuestas a varias de esas preguntas aparecen medio a las apuradas en el capítulo final y son para tomarlas con pinzas, no esperen demasiada justificación o sentido.

Lo que si garpa es la idea de que sucede cuando un grupo de tipos muy inestables, muy poderosos y que no se llevan demasiado bien  son aceptados como dioses por las primitivas tribus del planeta. Cómo reacciona cada miembro del grupo, como modifica ese ecosistema tribal, como les repercute a ellos mismos  es lo más jugoso del libro. Wood se toma su tiempo para desarrollar el proceso de cada personaje y con mucha maestría va construyendo discordia, conflictos y llega a un desenlace… que daba para más, que podía haber sido algo muy groso pero como se terminaron las paginas hay que volver a reconectar a los DV8 con el resto de la continuidad Wildstorm, por forzado que quede.

El dibujo de Rebekah Isaacs (who?) es correcto, le falta un poco de pasión para hacer a los personajes más expresivos, con más identidad propia, con menos poses y posturas de álbum de figuritas. Pero cumple bien con el rol narrativo y no resulta desagradable a la vista. Y las portadas de Fiona Staples son hermosas.

Sin duda esta saga es un punto casi intrascendente en la obra general de Brian Wood pero entretiene y es un interesante estudio de la violencia, de la incesante necesidad humana por entrar en conflicto con el prójimo. Y de paso le da carnadura y personalidad a unos personajes que empezaron siendo la enésima representación del estiércol que llenaba el mainstream USA en los 90’s.

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